Lateral

El blog de Guillem Recolons

Lo mejor y lo peor de 2011

Aquí resumiría la herencia publicitaria que nos deja este 2011

Lo mejor

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Lo peor

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La estrategia del CEO ultradiscreto

Os remito el artículo de Tino Fernández  “La estrategia del CEO ultradiscreto” publicado el pasado jueves en Expansión en que he participado junto muchos otros, y que analiza la conveniencia o no de los CEO de dar la cara ante la opinión publica. Hay gustos y opiniones para todo. Y tu ¿Qué piensas?


Son fundadores, presidentes y primeros ejecutivos de firmas. Casi nunca conceden entrevistas, y suelen racionar de forma exagerada sus apariciones en público. Puede ser un plan bien estudiado o simplemente su forma de ser, pero esta actitud particular tiene consecuencias en la marca, en la empresa y en las personas que trabajan en ella.


En abril de 2009, dos empleados de un establecimiento de Domino’s Pizza en Carolina del Norte colgaron en YouTube un vídeo en el que realizaban actos repugnantes con la comida que pensaban a enviar a domicilio. Aquel clip logró un millón de visitas en dos días. La rapidez con la que se propagó la broma letal para el buen nombre de la firma contrastó con la tardanza en responder de su primer ejecutivo, que se disculpó en un vídeo. La compañía se movilizó también en Twitter Facebook, pero la lentitud de la respuesta hizo que sólo la vieran 66.000 personas al término del día. Alguien comentó entonces que “el daño hecho en 30 minutos de exposición en internet a 49 años de historia de la marca no se cura con este parche”.


Los CEO son la cara pública de su organización y, en tiempos de confusión, se espera que sean visibles y sinceros sobre cualquier problema que surja. El episodio de Domino’s Pizza plantea el debate de los directivos, fundadores de compañías o presidentes que prefieren mantener un perfil bajo; que rara vez conceden entrevistas ni salen en fotografías o participan en actos públicos. La cuestión es si se trata de una estrategia diseñada al caso o es más bien una cuestión personal. Y sea lo que sea, conviene analizar qué consecuencias tiene esta discreción –en ocasiones excesiva– en la compañía y en su marca, así como en aquellos que trabajan en ella.


Vivian Acosta, socia directora general de consultoría de Norman Broadbent, recuerda que “hay un estilo de liderazgo que resulta ser austero en la comunicación. Es propio de aquellos que vinculan su éxito al de su organización antes que buscar su reconocimiento personal. Relacionan su marca personal con su puesto y con la compañía; trabajan más hacia adentro que hacia fuera; y generan más equipo. La marca de una empresa la construye un equipo. Así se genera más cohesión y más conciencia de grupo. Es por tanto el equipo directivo el que crea la marca y no un solo directivo”. Un caso de discreción en este sentido es el del que fuera CEO de BankinterJuan Arena, quien jamás se dejó hacer fotos durante su mandato ni comparecía ante los medios, a excepción de las juntas de accionistas. “Lo importante es el banco, y no yo”, parecía ser su lema. Esta actitud le generó mucho sentido de grupo y pertenencia, y una estrategia de diferenciación. En sus años en Bankinter quería demostrar que se puede gestionar una compañía en la sombra sin necesidad de ser la cara visible de la empresa.


 Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, explica que “hay incluso directivos muy transparentes internamente pero que se repliegan de cara al exterior. Prefieren que sean sus equipos los que salgan a la palestra y figuren. Se trata de un perfil bajo típico de aquellos que están a gusto con su trabajo y a quienes les gusta lo que hacen, pero desean minimizar el impacto exterior de la actividad que desarrollan. No quieren personalizar la empresa”.


Acosta recuerda las teorías de Jim Collins referidas al quinto nivel de liderazgo, que se basan en que la mayoría de las firmas grandiosas de hoy siempre han sido grandiosas. La mayoría de las empresas, sin embargo, sólo llegan a ser buenas. Los directivos que convierten las compañías buenas en excelentes destacan por ser discretos, humildes y no mantienen demasiadas intervenciones públicas.


Según Collins, el verdadero líder de nivel 5 es el que genera un cambio a largo plazo y sostenible; a quien le interesa más el éxito de la organización que sus logros personales y tiene suficiente confianza en si mismo para contratar gente competente; el que es modesto; quien asume responsabilidades –no echa la culpa a los demás cuando las cosas no funcionan como se esperaba–; y aquel cuya máxima ambición es la organización.


Álvarez de Mon considera que esta actitud de discreción es, antes que una estrategia, una forma de ser, y coincide con Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, en que “hay ejemplos de líderes que son tímidos, que adolecen de recursos al presentarse ante el público; que no tienen buena imagen, o que no se encuentran cómodos”.


Peñalver añade que “para cualquier compañía resulta muy conveniente estar presente. Se trata de una cuestión de supervivencia, porque si no estás, no existes, y esa presencia puede ser muy variada: publicar libros, hacer anuncios, conceder entrevistas, estar en ferias y eventos”.


Para cualquier organización resulta conveniente ‘estar presente’


El experto identifica tres estrategias posibles: la primera es “sólo imagen de marca de la compañía y opacidad personal”. Es característico de grandes empresas, y se lleva a cabo a través del responsable de comunicación o de una agencia de medios. En este sentido Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, asegura que “algunos departamentos y directores de comunicación tiene excesivamente ‘ocultos’ a sus directivos. Son ellos los que realmente dominan la comunicación de la empresa y la discreción excesiva de esos CEO, presidentes o fundadores, antes que una estrategia o una razón meditada, se debe a una cuestión de bloqueo, o a que les han metido cierto miedo a intervenir en público”. Peñalver explica que en esta primera estrategia “se vende el nombre de la organización y quien aparece en público necesita el permiso de esta. Si ponemos como ejemplo algún país, podríamos decir que Suiza tiene muy buena imagen de marca, pero muy poca gente podría decir el nombre de su presidente. En este caso, lo que se vende es el país”.


Otro plan es el de las compañías que giran en torno a la marca de una persona. Peñalver aclara que “se trata de líderes muy mediáticos, con una personalidad arrolladora. Aquí, más que de una estrategia, se trata de la personalidad de estos individuos. En el Banesto de Mario Conde todo giraba alrededor suyo. Si nos vamos a otros ejemplos, en Venezuela se habla mucho de Chávez y menos del país. Y hay partidos políticos, como UPyD, que giran en torno a su líder, Rosa Díez“.


El socio director de Isavia identifica también un modelo mixto: el que se basa en una compañía muy valorada y un fundador o presidente con un sello personal espléndido. “Es el caso de Steve Jobs enApple. Y podría decirse que es el caso de Emilio Botín en Santander“.


Cuestión de mínimos


Santiago Álvarez de Mon advierte de que no se puede ser un primer ejecutivo sin asumir que se debe representar a la marca: “Debe haber unos mínimos para esto. Va en el sueldo y es su responsabilidad. La discreción debe ser practicada con moderación para que no sea secretismo”.


Por su parte Vivian Acosta afirma que “cuando uno no crea una marca, los demás la crean por él. Si dejas que otros acuñen esa marca, lo que resulta puede ser negativo”.


 


Para Guillem Recolons, socio de Soymimarca, la no presencia “provoca una deshumanización de la empresa. Si no hay una persona al frente es más fría. En gestión de crisis, no hay nadie que asuma la responsabilidad, y se tiende a cargar contra la marca. Ante la inaccesibilidad, además, se da una falta de diálogo, y no hay quien dé la cara. El primer embajador de la marca es el CEO. Si su imagen es opaca toda la compañía rezuma opacidad“. Andrés Pérez coincide en que “esa opacidad genera desconfinza. Si eres invisible se puede llegar a pensar que tienes algo que ocultar”.


El socio de Soymimarca añade que “a largo plazo en España vamos a importar el tipo de actitudes de los líderes que utilizan la comunicación persona a persona“, atendiendo a cómo perciben los demás el mensaje y cómo lo transmiten a su red de personas de confianza. Es el caso de Barack Obama y las acciones en torno a su persona, que convirtieron su marca personal en todo un símbolo e icono adorado por las grandes masas sociales.


Líderes mediáticos


En plena crisis de la industria del automóvil en Detroit, en la década de 1980, el presidente de Chrysler,Lee Iacoca, se hizo famoso al poner su imagen y su personalidad al servicio de la compañía, convirtiendo en mundialmente conocida la frase “si encuentra un coche mejor, cómprelo”.Quince años después, Chrysler utilizó su potencial mediático para una nueva campaña de ofertas.


El Iacocca español fue Manuel Luque, director general de Camp, que como líder mediático puso de moda el lema de los automóviles aplicado a los detergentes. Incluso quienes nunca lo han visto conocen el anuncio de Colón y su “busque, compare, y si encuentra algo mejor… Cómprelo”.


De igual forma que una discreción exagerada puede ser negativa, aquellos líderes que deciden ser mediáticos pueden caer en el exceso. Hay quien piensa que los líderes más eficaces parecen ser aquellos que “son” su propia empresa y que encarnan la imagen de su compañía, sobre todo cuando se trata de transmitir valores y emociones. Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, cita los ejemplos exageradamente mediáticos de Donald Trump Richard Branson.


Pérez recuerda que “el liderazgo se basa en alguien con objetivos claros, que ha de tener definidos los objetivos de su gente. Branson sabe lo que quiere, lo que quieren las personas, y lo comunica perfectamente”.


La decisión de ser un directivo mediático se puede deber a una visión patrimonialista del tipo “la empresa soy yo”; o también al modelo “la compañía es mi trampolín”, algo propio de aquellos directivos que utilizan la plataforma mediática para ponerse a tiro de los cazatalentos. Además, la gran personalidad emblemática de ciertos jefes, como puede ser el caso de Jack Welch, CEO de General Electric, o Steve Jobs, CEO de Apple, puede llegar a convertirse en un inconveniente, porque una figura gigante como la de estos líderes puede provocar un eclipse de talento en la organización, que en ocasiones queda atrofiada y resulta incapaz de responder adecuadamente cuando estos dirigentes se van de la compañía (Welch) o fallecen (Jobs).


Este liderazgo implica que aquellos que lo ejercen pasen muchos años como CEO, influyendo en el diseño y la estrategia de las firmas. Su forma de gestionar queda institucionalizada y resulta casi imposible encontrar nuevos líderes que los reemplacen.

De nada sirve un emisor si no hay un receptor

Speech has allowed the communication of ideas, enabling human beings to work together to build the impossible.” - Stephen Hawking

Es una de mis frases de mesita de noche. La conservo y la recuerdo a menudo desde que la oí por primera vez en un anuncio inolvidable de BT (British Telecom).  Eran los 80, quizás los años que han reunido mayor creatividad en nuestro planeta. La década de los 80 también fue prolífica en creatividad publicitaria en España. Eran los tiempos de Joaquín Lorente, de Luis Casadevall, de Toni Segarra, de García Vizcaíno, de diseñadores como David Ruiz, como Enric Aguilera…

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No sé si era deformación profesional, pero recuerdo bien que lo mejor de una película en Tv era el bloque de anuncios. Primero porque eran buenos, y segundo porque el bloque duraba dos o tres minutos, no quince o veinte.


Las agencias de publicidad, por aquel entonces, estaban bien remuneradas, lo que les permitía invertir en buenos profesionales y lo mejor, en buenos colaboradores; productoras, fotógrafos, realizadores, montadores, estilistas… todo se unía para crear un producto único, como el anuncio de BT y Stephen Hawking -obra de Saatchi & Saatchi Advertising London-.


¿Qué nos está pasando hoy? ¿Por qué nos vamos todos al lavabo o a dar una vuelta o a zapear impulsivamente cuando vienen los anuncios?


Pues que 1. Los anuncios son mediocres y 2. Hay demasiados.


La mediocridad: Yo la atribuyo principalmente a dos factores, por un lado la necesidad de producir resultados a cortísimo plazo, lo que impide que las marcas apuesten por vectores de construcción de imagen a largo plazo y los anuncios en conviertan en pura televenta. Por otro lado, al llegar las rebajas las agencias se tienen que desprender forzosamente de los buenos creativos en un proceso imparable de “juniorización”.


La saturación. El marco legal que regula la publicidad en España impide que, por ejemplo, se pueda emitir un único anuncio integrado en un programa (eso funciona, por ejemplo, en EEUU). A pesar de la intromisión de un anuncio solitario sin cortinilla de aviso, lo cierto es que el anuncio es visto casi al 100% por la audiencia, cosa que está lejos de suceder en los bloques de 15 minutos de muchos canales españoles. España ha sido condenada en diversas ocasiones por vulnerar la normativa en cuanto a tiempo de publicidad en TV. Ver la noticia de IpMark.


Uno de los factores que explica la mejora en la audiencia de TVE es sin duda la reciente supresión de publicidad. Los índices de audiencia han crecido. ¿A quién le extraña? ¿Quién puede soportar que una película de 2h se convierta en una sesión de 3h por culpa de los anuncios?.


Llegados a este punto, nos encontramos con tres tipos de “consumidores” de anuncios publicitarios en TV: El zapeador, el pasota y el hipnotizado. El zapeador suele ser el que posee las riendas del mando a distancia, en muchos casos el macho dominante. El zapeador cambia automáticamente de canal cuando empieza el bloque de anuncios, y representa un porcentaje creciente que se acerca -según un estudio de Universia- al 35% de la audiencia. El pasota se encuentra entre el 65% restante, y sencillamente tiene un consumo pasivo de la publicidad: hace otras cosas, se conecta a las redes sociales, llama por teléfono, habla con su conyuge… Los audímetros no recogen esta actividad, por supuesto.El hipnotizado es aquel que, pase lo que pase, tiene sus ojos fijos al televisor y al mismo canal desde que lo enciende hasta que lo apaga.


¿Por qué un 49% de los anuncios emitidos en salas de cine son recordados, más del doble que TV? Porque son vistos y porque además suelen ser formatos largos, más eficaces que los cortos.


Desde luego, en lo referente a TV podemos concluir que de nada sirve un emisor si no hay un receptor. Pero dicho esto, ¿Qué solución habría para mejorar la fidelidad de la audiencia a los anuncios y a los canales?


La respuesta lógica sería 1. Reducir drásticamente la duración de los bloques publicitarios y 2. Mejorar la calidad de los anuncios


Pero como esto es difícil que pueda pasar (el mundo lleva años reclamándolo sin éxito) pensemos en respuestas no-lógicas, en visiones laterales:


Propuesta 1: Recuperar la censura de TV. Que nadie se alarme, no me refiero a los comités de censura de la televisión franquista que suprimían todo atisbo de erotismo o de apertura de ideas. Me refiero a una censura cualitativa, a un comité de expertos creativos laureados que masacre sin piedad todo anuncio que no merezca ser emitido. De esta manera dispondríamos de bloques de publicidad que superarían a los programas que interrumpen, volveríamos a recuperar la magia publicitaria de los 80 y evitaríamos la locura desatada del zapping.


Propuesta 2: Digitalizar y personalizar los bloques publicitarios. ¿Acaso no tenemos TV digital? Entonces, ¿Por qué narices tengo que ver anuncios de pañales anti-pérdidas de orina o de colorantes para el cabello? Soy calvo y no tengo pérdidas de orina. Imaginaos un formato de bloque de anuncios por afinidad, es decir, que cada televisor emita los que los usuarios han definido como interesantes. Imaginaos que, además, cuantos más anuncios se vean, más puntos se acumulan para poder elegir ver una película -por ejemplo- sin cortes publicitarios. Una especie de premio-por-visión.


¿Una locura? Posiblemente, pero si los canales TV no cambian el monólogo por diálogo perderán a los receptores -ya está pasando- que pasarán a  Internet, un medio donde uno elige.


 

Marketing Humano V: La cuarta C es Comunicar

Además de establecer nuestra marca personal, construida y edificada sobre valores reales, y sobre una argumentación vital consecuente con lo que somos y con nuestras aspiraciones, el marketing humano establece las relaciones entre personas, entre marcas personales.

Tanto los aspectos de visibilidad como de actitud son bases de una estrategia de comunicación. La comunicación entre personas es condición sine quanon para la actividad del marketing humano.

Vivimos en una sociedad cada vez más compleja. Y no nos referimos a los últimos años, no. La sociedad lleva evolucionando desde hace un millón y medio de años, y hasta hoy no ha dejado de hacerlo. Eso sí, cada vez a un ritmo mayor.

Desde la aparición de los primeros homos hasta hoy, el lenguaje ha ido siempre por detrás de la necesidad de su uso, hasta que el hombre moderno ha construido en los últimos siglos un sistema de lenguaje tan complejo que hemos aprendido a utilizarlo incluso para trabajar el engaño.

Es por ello que la complejidad del lenguaje poco ayuda al establecimiento de relaciones en el marketing humano, el marketing entre personas, si no hacemos un uso adecuado del mismo.

  • La marca debe ser coherente
  • La intención debe ser sincera
  • La comunicación debe apoyarla

Así pues, y partiendo de la premisa de que somos marcas y que transmitimos ¿no será inevitable controlar esa comunicación? Su control, su aprendizaje y su práctica se ejercita en tres niveles de nuestra dimensión personal:

  1. Lo que se ve
  2. Lo que se oye
  3. Lo que se percibe

1. Lo que se ve.

Lo que se ve representa la imagen, responsable del primer nivel de impacto. Se compone del aspecto físico, pero también de nuestra formas de transmisión del mensaje, en el aspecto no verbal. La kinesia, los gestos que apoyan mi mensaje, la mirada que lo hace sincero, la demostración palpable de nuestras cualidades en forma de tarjeta de visita o presentación. Y la proxemia que me sitúa en esa distancia íntima o social

2. Lo que se oye.

El tono de voz, si expresa seguridad o temor, franqueza o duda. Nuestra capacidad verbal, que soporte el respeto, el conocimiento y la cortesía. La entonación, la viveza y la musicalidad de mi mensaje. Hacerlo entretenido, agradable. Es el nivel paralingüístico, el de los recursos sonoros.

3. Lo que se percibe.

La energía, la franqueza, la credibilidad, la confianza,… nuestra promesa de valor. Es el fruto, el resultado de las anteriores, pero también es el objetivo último de una marca personal, y el fondo estructural del marketing humano.

La interrelación entre marcas personales, y su sentido conceptual humano, basado en la realidad, la sinceridad y la confianza tiene el fin último de instalarse en la memoria social, esa parte de nuestro cerebro que se destina a recordar tras ser identificado y admitido.

Para ello la memoria utiliza el filtro de la percepción. Y ésta decidirá si hemos pasado a formar parte de una memoria colectiva, y por lo tanto a estar entre los llamados a interrelacionarnos en el marketing de las personas y de las percepciones. El marketing humano.

  Pablo Adán y Guillem Recolons / Asesores de marca personal

Marketing Humano IV: Colaborar es clave

Iniciamos esta cuarta entrega de “Marketing Humano” recordando las cuatro “C”: Creer, Confiar, Colaborar y Comunicar. Hoy nos centramos en una “C” importante, la de Colaborar.

Es obligado referenciar a Kotler y sus 10 principios del nuevo marketing”, en que cita el marketing colaborativo y lo define como un marketing que evoluciona desde el transaccional (1950) y el relacional (1980) y cuyo eje central es la colaboración con el cliente –la persona- para juntos crear nuevas y únicas formas de generar valor.

Recordaremos que en el principio del marketing, conocido como marketing transaccional, la empresa definía y creaba valor para los consumidores. La llegada del marketing relacional implicaba que la empresa debía atraer, desarrollar y fidelizar a los clientes rentables.

Pero el gran éxito de la “C” de colaborar consiste en que por fin la empresa cuenta con las personas –clientes- a la hora de diseñar y distribuir sus ideas. La empresa invita a personas externas a desarrollar conjuntamente ideas que luego puedan generar nuevos servicios o nuevos productos. Sólo así se entienden fenómenos como Wikipedia, la mayor enciclopedia colaborativa que existe. Sólo así se entiende que podamos elegir un mismo modelo de reloj con 15 pulseras de colores distintos. Sólo así se entiende que exista en las tiendas de alimentación la posibilidad de elegir chocolate negro con chile, con naranja, con frambuesa, con menta, con canela, y con una montaña más de sabores.

Las personas ya no nos conformamos con comprar un reloj, queremos un reloj personalizado, que sea casi exclusivo nuestro.

La realidad de la web 2.0, un fenómeno colaborativo por excelencia, ha facilitado un contacto más directo entre las empresas y las personas gracias a los blogs, las redes sociales y la mayor utilización del storytelling como elemento de comunicación emocional. Si pruebo un nuevo sabor de chocolate, entro en la web o el blog del fabricante y les doy mi opinión. Eso me cuesta 30 segundos, cuando 20 años atrás suponía un trámite de semanas.

Si una marca me convence por un precio muy bajo pero sin aportarme otros valores, para mí será un simple commodity, pero nunca llegará a la categoría de marca, ya que le faltará el vínculo emocional.

Este nuevo enfoque de la actividad comercial de las empresas implica un acercamiento cada vez mayor a las personas o clientes, un ámbito de colaboración continuada y positiva. Es una oportunidad que ni empresas ni personas deberían desaprovechar, uno de los aspectos más humanos del marketing.

Pero aún vamos más allá. El espíritu colaborador debe trasladarse desde la dirección empresa-cliente a la colaboración entre personas.
El verdadero marketing humano, el colaborativo, plantea un principio universal humanista de colaboración entre personas basado en el conocimiento, el respeto, la sinergia y el espíritu de desarrollo personal, crecimiento y aprendizaje.

No nos quedemos únicamente en el plano empresarial o de mercado, el nuevo marketing no consiste solamente en un cambio de dirección, sino en el traslado a nuevo dimensión, de carácter relacional y conceptual.

Nos quedará pendiente hablar de la última “C”, la de comunicar. La semana que viene sin falta. No olvides seguir el debate en Twitter con el hashtag #marketinghumano

 Guillem Recolons y Pablo Adán / Asesores de marca personal

Gracias Campofrio, Puleva, Bayer, Nestlé, Panrico y Milner

Campofrío, Puleva, Bayer, Nestlé, Panrico y Milner han retirado sus anuncios de “La Noria”, el programa de televisión que ha hecho que muchos de nosotros reprogramemos nuestros televisores para eliminar Tele Cinco.

¿Qué le pasa a Tele 5? ¿Por qué no ha vuelto a hacer nada interesante después de “Twin Peaks”? ¿Por qué cree que a todo el mundo nos gusta la TV basura?

Supongo que tiene que haber gente para todo. La retirada de estas marcas es una victoria clara de las redes sociales, que por una vez han conseguido movilizar hacia el “no todo vale”.

Estoy absolutamente de acuerdo con Ferran Lalueza de la UOC cuando afirma que la comunicación de estas marcas con sus potenciales consumidores ha dejado de ser unidireccional.

Estamos en una etapa nueva, la comunicación es multidireccional. Las fidelidades a las marcas se generan a través de movimientos como estos, y no sólo a través de los formatos publicitarios clásicos.

Marketing Humano III: cuestión de confianza

El tremendo impacto en diversos foros sociales que está generando esta nueva vuelta de tuerca al marketing (#marketinghumano) era en cierto modo previsible, aunque no deja de sorprendernos la facilidad y la ilusión con la que se está asumiendo esta propuesta que más que cambiar el punto de vista que el nuevo marketing tiene del nuevo mercado lo que pretende es cambiar el propio enfoque. Esto es; superar el concepto mercadotécnico de empresa/producto/consumidor/persona hacia una nueva dimensión persona/persona.

La construcción y el desarrollo del personal branding tiene mucho que ver con este nuevo escenario. Las marcas personales fortalecen con valores las relaciones sociales y económicas.

Esto implica que las personas toman conciencia de su valor como marca, no como producto o cliente. La diferencia va mucho más allá de la léxica. La diferencia es la autenticidad emocional.

Yo puedo fabricar un producto y dotarle de emociones. Es realmente fácil, para eso está la publicidad. Es un ser inanimado, incapaz de comunicar per se. Los argumentos y los publicistas comunican por él o por la marca.

Sin embargo cuando hablamos de personas hablamos de particularidades, de experiencias vitales, sensoriales y emocionales. Es realidad en estado puro.

Las personas construyen su marca a partir de valores, habilidades y diferencias. Y también de una promesa de valor basada en la confianza. La confianza es en cierto modo una hipótesis aceptada sobre la conducta futura del otro.

¿Qué papel juega la confianza en el marketing humano?

El papel que juega la confianza en el marketing humano es bidireccional. Es de origen generador pero también receptor.

El primero de ellos crea un sistema de interacciones donde mi marca, mis valores, mis habilidades y mis argumentos diferenciales actúan creando un entorno de respeto y cordialidad para regir las relaciones personales y profesionales.

El segundo devuelve la confianza recibida y actúa como catalizador de las relaciones.

Este marketing de relaciones, entre personas y entre valores, el marketing humano, necesita de la confianza para ser viable y practicado.

Genera credibilidad para transmitir su promesa de valor. Genera confianza para predecir la satisfacción. Utiliza la satisfacción para amplificar y extender su modelo.

Podemos decir que gracias a la confianza, es posible suponer un cierto grado de regularidad ypredictibilidad en las acciones sociales, simplificando el funcionamiento de la sociedad. Y esto es mucho decir.

Dejando a un lado el funcionalismo de esta propuesta podemos afirmar al igual que otros autores que la confianza es la base de todas las instituciones, y además actúa como contraste del poder, forzándolo a ajustarse a las propias expectativas.

La pérdida de confianza suele llegar por agotamiento emocional. Esto se produce cuando nuestra promesa de valor no ha cubierto la expectativa en forma o tiempo previsto. Y ya sabes lo difícil que es recuperarla.

¿Crees en el poder de la confianza? ¿crees en el Marketing Humano?

Y Soymimarca se quitó el chupete

Ayer hizo un año desde que Soymimarca abrió sus puertas. Como muchos sabéis, estoy involucrado en este proyecto de personal branding hasta la ceja. Lo cierto es que ha sido un año interesante, lleno de ideas, de proyectos, de experiencias, de prisas, nervios, clientes, colaboradores, amigos, alegrías, esperanzas.

Aunque parezca mentira, el proyecto continúa. Y lo digo por que ya sabéis que muchas de las nuevas iniciativas empresariales no pasan del primer año. Soymimarca ha conseguido consolidarse en el panorama del personal branding con una nota bastante buena. Y ha superado el primer año. Ahora, sin chupete ni pañales, encara una segunda fase llena de retos.

Durante este año han aparecido iniciativas muy buenas en este campo que vale la pena mencionar: Javier Zamora con su Oidea Comunicación, Arancha Ruiz que ha reconvertido su “Historias de Cracks” a un formato muy potente en marca personal, Ruth Rios y su equipo en Verbung Comunicación, Jane Rodríguez del Tronco desde el Grupo TBC-Aranda, Myriam Rius, Pablo Adán de MGT Comunicación, al que “fichamos” para el proyecto Soymimarca, y algunos más…

Los maestros, los que han abierto el camino, siguen estando ahí. Gracias Andrés Pérez Ortega y gracias Neus Arqués por animarnos a seguir día a día.

También ha habido un lado oscuro, el de los falsos gurús que han invadido el mercado vendiéndose como fórmulas mágicas de marca personal online o “creative” personal branding. Es inevitable, pero es lo que hay y es lo que seguirá habiendo.

Sea como sea, este segundo año promete. Si alguien se ha perdido el libro que regala Soymimarca “Personal y Transferible. Un año de marca personal intensiva” aún está a tiempo. Sólo tiene que subscribirse (no RSS) por e-mail al blog y listos. www.soymimarca.com

Marketing Humano II: Con “C” de CREER

Decíamos el pasado martes que el MARKETING HUMANO es una forma de hacer marketing que no tiene 4 “P” sino 4 “C”: Creer, Confiar, Colaborar, Comunicar. Hoy centramos esta segunda parte en la primera “C”: CREER

De las distintas definiciones del verbo creer que encontramos en la RAE, nos quedamos con ésta: Dar crédito a alguien. Tan frío pero tan real. Dar crédito es creer. Creo en ti, en tus valores, y por eso te doy crédito, y por eso te contrato, y por eso te elijo. Fue Unamuno quien fue más allá y dijo “Creer es crear”.

Primero: Marcas que creen en personas

¿Por qué triunfan los vídeos virales? Porque las personas creen cada vez menos en las empresas y cada vez más en las personas. Un viral es un vídeo o artículo o imagen que vienen recomendados por alguien cercano a nosotros.

¿Por qué tiene éxito el WOM marketing (Word of mouth o marketing boca/oreja)? Porque se trata de amigos que recomiendan. Y un amigo nunca te recomendará algo que no te guste.

Tanto el marketing viral como el WOM marketing son estrategias que encajarían perfectamente en el radio de acción del MARKETING HUMANO: Se trata de que un mensaje sea emocional y me afecte a mi, no a un colectivo. Si me llega a través de alguien cercano ese mensaje tiene toda la fuerza del universo.

Entonces, ¿Cómo debería enfocarse el marketing desde la perspectiva del CREER? ¿Cómo se puede enviar un mensaje que traslade la frontera de la razón y llegue a la emoción? Marketing experiencia, neuromarketing. Algo que ya nos suena pero no nos parece suficiente.

Las marcas comerciales deben entender que no somos consumidores, ni clientes; deben entender que podemos ser cómplices de su actividad, nos tienen que involucrar en su proceso, hacernos partícipes de su historia. L’Oreal, con “Because you’re worth it” (por que tú lo vales) creó una declaración de principios del marketing humano. Quizás ahora requiera dotarla de acción. Algunas marcas ya lo entienden pero no saben cómo ponerlo en valor. Y no se dan cuenta de que es cuestión de valores más que de intenciones.

Un buen ejemplo de marketing humano basado en la idea de creer fue la campaña de principios de 2000 “¿Te gusta conducir”? firmada por BMW, y creada por SCPF, en que no se mostraba el PRODUCTO, se mostraba únicamente la sensación que produce su utilización. Camper ya habló años atrás de “Me gusta caminar”. Hablamos de un marketing que cree en las personas, las supone inteligentes y no las martillea repitiendo 8 veces la marca en un anuncio. Eso es creer.

También se basó en creer Apple cuando en 1983 anunció el lanzamiento de Macintosh rompiendo la profecía de Orwell de 1984: No llegó a mostrar el producto en un anunció de 1 minuto y aún más: sólo pasó el anuncio una vez por televisión. Fue en un intermedio de la Superbowl. Sin embargo, ese, “1984”, ha sido el anuncio más visto de todos los tiempos. ¿Por qué? Por que los medios lo viralizaron, creyeron.

Después: personas que creen en personas

Todos creemos en algo y en alguien. No se trata de creer en algo superior, de la fe. Hablamos de las creencias que cada uno tenemos y que nos predisponen a aceptar las cosas en positivo o en negativo, a filtrar su capacidad de afectarnos según nuestros parámetros. Esta forma de juicio previo predispone nuestros actos y la credibilidad que damos a los demás.

Por vuestros actos os juzgarán. Tenemos que creer en los demás por lo que son, lo que hacen y lo que dicen. ¿es esto marketing? Sí lo es. Es marketing personal, marketing entre personas, comunicación pura, es esencia relacional. Es lo más grande del marketing. Creerás en una marca si compruebas su promesa de valor. Y llegaras a comprobarlo sólo si la marca cree en ti.

Y las personas somos marcas, así que de igual manera generamos credibilidad. Parece fácil pero créeme que no lo es. Cree en ti, para empezar. También eso es marketing humano. Al fin y al cabo una de las reglas de oro es transmitir el beneficio del producto y que los argumentos para hacerlo sean reales. También es ética.

Si aprendes a creer en ti, y para los tiempos que corren se ha convertido en algo ciertamente complicado, aprenderás a creer en los demás.

La nueva revolución del marketing

Concluyendo, el marketing humano es creer. Es creer en ti y en los demás. Una vez el marketing se genere entre personas, las marcas dejarán de pensar en que con el 3.0 se ha entendido al nuevo mercado. El marketing 3.0 representa un producto que piensa en las personas. Vamos más allá, que las personas crean en las personas. Algo que debería impregnar el marketing social y político desde un principio. Esto sí es una revolución.

Es cuestión de creer.

Seguiremos el martes próximo con la segunda “C”. Entretanto os dejamos los anuncios de BMW y Apple que hicieron historia.

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