En personal branding, pivotar no es fracasar, ni mucho menos

13 de marzo de 2020. Estaba almorzando con un buen cliente en un buen restaurante. Hacía pocos días que la O.M.S. había decretado pandemia mundial a un virus surgido en una ciudad de China pocos meses antes. Ambos sabíamos que no pasaría mucho tiempo hasta que nos confinaran debido a eso conocido entonces como “Covid-19”. Fue durante el postre. Un camarero, muy amable, trajo la cuenta y nos dijo que les habían llamado para cerrar el restaurante “sine die”. 

En ese momento, mi modelo de negocio tenía una composición en ingresos simple: 50% conferencias, 25% formaciones y 25% consultoría. A los pocos días me cancelaron todas las conferencias programadas y la mayor parte de las formaciones. Necesitaba pivotar. 

Puedes escucharlo en el episodio 225 del podcast Todo deja Marca en Spotify, Amazon Music, YouTube Podcast, Apple Podcast, o iVoox.

Pivotar es afrontar la necesidad de un cambio

Pivotar requiere cierto valor, ya que implica un cambio. Como dice Javier Arambarri, el empresario triatleta, pivotar es estrategia. Para mí, pivotar es, sobre todo, evolución. 

Hay tres señales principales por las que podría ser el momento de dar un giro a tu plan de marca personal:

  • Un cambio externo inesperado (ejemplo: Covid 19)
  • Tus esfuerzos no están generando los resultados que esperabas.
  • Simplemente, ya no disfrutas haciendo lo que haces. 

Una señal es razón suficiente para pivotar y modificar el rumbo. 

Diferencia entre fracasar y pivotar

  • Fracasar es cuando algo no funciona y te rindes o lo abandonas.
  • Pivotar es cuando algo no funciona como esperabas, pero usas esa información para encontrar una dirección mejor.

Durante un pivot, los objetivos de la empresa o tu marca personal se mantienen. Solo cambia la estrategia para alcanzar esos objetivos.

Modelos de negocio líquidos

Los modelos de negocios son cada vez más ligeros, cambiantes. Se apoyan en un MVP, producto mínimo viable, que necesita evolucionar, crecer y escalar durante el camino.

Cierto, tradicionalmente, pivotar se ha asociado con fracaso. Pero en personal branding, la evolución es obligada para mantener la relevancia y la diferenciación, los dos componentes clave de una buena propuesta de valor personal. 

Pivotar suele ser una decisión reflexiva basada en datos. Por ejemplo, cambios de audiencia, nuevas oportunidades o sentir que tu marca personal ya no te representa. No se trata en absoluto de una reacción impulsiva al fracaso.

Pivotar (o iterar) es repetir un ciclo con mejoras sucesivas

En design thinking, al proceso de pivotar se le llama iterar, y se define como repetir un ciclo incluyendo mejoras, modificaciones. Eso es importante. No es iniciar un nuevo ciclo, sino volver atrás en algún punto y revisar uno de sus componentes. 

Pivotar permite volver atrás, refinar ideas, corregir errores y ajustar el enfoque tantas veces como sea necesario para crear soluciones que respondan a las necesidades de cada uno.

Revisar, medir, revisar, medir…

Recuerdo la keynote de Luigi Centenaro en el PBEX Brasil de São Paulo, 2023. Nos mostraba, con gráficos de ciclo, cómo se tuvo que pivotar hasta cuatro veces hasta descubrir cuál era el “gap” de información que impedía conseguir los resultados deseados. 

Muchas veces, nos dibujan el éxito como un proceso lineal. No es así, el camino está lleno de pequeños obstáculos. Algunos, no los hemos previsto. Otros, han surgido por la mala costumbre de no medir. Si no medimos, no sabemos cuál es el punto en que hay que volver atrás. 

Debo confesar que algunos de los clientes que dejaron de trabajar conmigo —no muchos—  lo han hecho porque entendían que pivotar era una forma de fracaso. Y a veces, las expectativas de un proceso de personal branding son excesivamente altas. Sobre todo, porque este proceso no tiene fin. Y hay que saber cuándo pivotar para resurgir con más fuerza. 

¿Qué hice en 2020?

Volví atrás en el modelo de negocio. 

  • Eliminé el 90% de las formaciones en universidades y escuelas de negocio. Suponían demasiado esfuerzo administrativo e ingresos muy bajos y plazos de cobro largos. 
  • Dejé de promocionar las conferencias. Son buenos ingresos, pero muy irregulares. 
  • Me centré en un nuevo método de consultoría que, además del área estratégica, incorporaba un año extra de activación y seguimiento (ampliable). 

Cinco años después, tras pivotar, mi modelo de negocio se compone de 80% consultoría (algo que se puede mantener en una pandemia), 10% formación y 10% conferencias. Y eso funciona. Mi próximo pivote: lograr que el 50% de mis ingresos venga de procesos automatizados. Objetivo: 2030. Let’s wait and see. 

En personal branding, pivotar no es fracasar, es evolucionar.

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