¿Es la marca personal inevitable?

Hoy traigo una verdadera paradoja de la marca personal, ¿es la marca personal inevitable? Y llego aquí tras un análisis crítico de dos puntos de vista contrarios que he encontrado en dos episodios de podcast bajo el paraguas de la marca TED. 

Si prefieres escucharlo en podcast, con una versión más personal, de solo 14 minutos, lo puedes hacer en el episodio 229 de Todo deja Marca en Spotify, Apple Podcast, Amazon Music, YouTube, iVoox o Pocket Casts. Aquí te dejo el videopodcast de YouTube:

«The case against Personal Branding» de Adam Grant

Adam Grant, psicólogo organizacional y autor reconocido, presenta en su podcast de la factoría TED una crítica fundamentada contra el concepto de marca personal. Aquí te dejo una transcripción.

Grant defiende que en la era de las redes sociales y los influencers, constantemente nos empujan a concebirnos como marcas: envases relucientes que contienen nuestros mejores rasgos para comercializar ante empleadores y seguidores.

Su argumento central sostiene que esforzarse por construir una «marca personal» puede obstaculizar nuestra capacidad de establecer conexiones genuinas y una reputación sólida. 

Grant analiza la ciencia detrás de las alternativas al personal branding, explicando por qué la contribución, la colaboración y la humildad son herramientas de autopromoción superiores a una imagen cuidadosamente elaborada.

El psicólogo cuenta con invitados como Mark Bolino, profesor de gestión; Chevy Cook, líder militar; y Debbie Millman, consultora de marca y presentadora del podcast Design Matters, quien, paradójicamente, apoya la crítica al concepto hablando de marca personal como un oxímoron, una contradicción (una marca no puede ser humana). 

Grant concluye que una marca personal es una «actuación» inauténtica e insostenible, separada por definición de los valores y talentos de una persona, basada en «autopromoción y jactancia generalizada«.

«Why you don’t need a Personal Brand» de Debbie Millman

Debbie Millman, consultora de marcas con décadas de experiencia y presentadora del podcast más longevo sobre diseño, desarrolla una perspectiva complementaria pero distintiva. 

Millman considera el término «marca personal» como un oxímoron absoluto. Su argumento se centra en la pérdida de humanidad que surge con el auge del personal branding.

Millman explica que las marcas no son realmente reales en el sentido más verdadero de la palabra: «No tienen brújula moral. No tienen consciencia y no respiran. No sangran ni lloran. No sienten«. Su crítica se enfoca en las contradicciones inherentes y las connotaciones desagradables de tratar de convertir la complejidad humana en una mercancía segura para el mercado.

En esencia, Millman defiende, que no necesitamos una marca personal.

La diseñadora argumenta que el concepto, aunque no es nuevo (fue introducido por Napoleon Hill en 1937 en «Piense y hágase rico«), se ha distorsionado en la actualidad. 

Millman defiende la autenticidad y el crecimiento como alternativas, comentando que las personas son fundamentalmente desordenadas, impredecibles y en constante evolución, características incompatibles con la rigidez de una marca.

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Y ahora, si me lo permites, actúo como abogado en defensa del personal branding. Y lo hago tras un insight: la inevitabilidad de dejar marca, o dicho de otra manera, ¿es la marca personal inevitable?

La realidad inevitable de la Marca Personal

Los argumentos de Grant y Millman, aunque respetables, parten de una premisa equivocada. No se trata de si necesitamos o no una marca personal. La realidad es inevitable: todos dejamos marca personal. 

No es una elección, no se puede evitar; es una consecuencia natural de nuestra existencia en un mundo interconectado.

Cada interacción profesional, cada publicación en redes sociales, cada decisión que tomamos en público suma a la percepción que otros tienen de nosotros. La marca personal no es algo que creamos artificialmente; es algo que ya existe y se forma constantemente, con o sin nuestra participación consciente.

El verdadero problema: La desconexión entre percepción y realidad

El problema real no está en tener o dejar una marca personal, sino en la desconexión que puede existir entre tres elementos fundamentales:

  • Primero, nuestra autopercepción: cómo nos vemos a nosotros mismos, nuestros valores, habilidades y propósito. 
  • Segundo, nuestra reputación: lo que nuestra comunidad profesional y personal realmente piensa de nosotros. 
  • Tercero, nuestra presencia digital: lo que aparece cuando alguien busca nuestro nombre en Internet.
¿Que es la marca personal? #PersonalBrandingBasics 01 por Guillem Recolons
¿Que es la marca personal? #PersonalBrandingBasics 01 por Guillem Recolons

Cuando estos tres elementos están desalineados, emergen problemas profesionales y personales significativos. Una persona puede considerarse innovadora y colaborativa, pero si su comunidad la percibe como resistente al cambio y su presencia digital refleja controversias pasadas, esa desconexión puede limitar oportunidades de crecimiento.

El Personal Branding como proceso de gestión coherente de nuestra marca personal

El personal branding, correctamente entendido, no trata de crear una personalidad artificial. Es el proceso consciente de identificar y gestionar el gap entre estos tres elementos. Es asegurar que la percepción externa refleje auténticamente quiénes somos y hacia dónde queremos dirigir nuestra carrera.

Este proceso comienza con la autoconciencia: conocer nuestras fortalezas reales, nuestros valores verdaderos y nuestro propósito de vida. Eso se basa en investigación: entender cómo nos percibe nuestra comunidad profesional a través de feedback directo y observación. 

Continúa con una hoja de ruta, una estrategia. Identificar nuestro objetivo de posicionamiento profesional (o territorio de marca personal), nuestras propuestas de valor, y con ellas, nuestro modelo de negocio y el diseño de nuestro plan de comunicación.

Y concluye con la visibilidad necesaria para que lo que somos y lo que podemos ofrecer llegue a quienes puedan necesitarlo. Y para ello debemos elegir los mensajes y las plataformas adecuadas, ya sean offline o online.

A ese modelo metodológico de personal branding lo llamo Iceberg de la marca personal. 

La falacia de la “autenticidad pasiva”

Millman y Grant abogan por la autenticidad, pero cometen el error de asumir que la autenticidad es un estado pasivo. Argumentan que simplemente «siendo nosotros mismos» seremos percibidos correctamente. Este punto de vista da la espalda a la realidad de cómo funciona la comunicación humana.

La autenticidad requiere traducción. Nuestros valores internos, nuestras habilidades únicas y nuestro propósito personal deben ser comunicados de manera clara y consistente para que otros puedan comprenderlos. Sin esta comunicación consciente, corremos el riesgo de ser malinterpretados o, peor aún, ignorados.

La responsabilidad profesional de gestionar nuestra marca personal

Dado que la marca personal es inevitable, en el entorno profesional actual, gestionarla se ha convertido en una responsabilidad, no en acto de vanidad. 

Reclutadores, clientes, colaboradores y mentores toman decisiones basándose en las percepciones que tienen de nosotros. Permitir que estas percepciones se formen al azar es irresponsable hacia nuestro futuro profesional.

El personal branding efectivo no es autopromoción desmedida ni creación de una persona artificial. Es la práctica disciplinada de asegurar que nuestro valor auténtico sea comunicado de manera clara, consistente y atractiva. Es ser responsables de cómo nos perciben mientras desarrollamos nuestra integridad personal.

Cerrando: Repensar el Personal Branding

Grant y Millman tienen razón al criticar las versiones superficiales y manipuladoras del personal branding que vemos en redes sociales, en eso tienen mi apoyo incondicional. Sin embargo, su error es confundir el todo con las partes.

El verdadero personal branding no trata de crear una versión falsa de nosotros mismos. Se trata de ser más intencionalmente auténticos. Se trata de cerrar la brecha entre quiénes somos realmente, cómo nos perciben los demás y qué aparece cuando buscan nuestro nombre en Google, en ChatGPT, en Perplexity o en la vida real.

En un mundo donde la primera impresión a menudo se forma a través de una búsqueda en Internet, ignorar nuestra marca personal no es una opción viable. La elección real es entre gestionar nuestra marca de manera consciente y auténtica o permitir que otros la definan por nosotros basándose en información incompleta, desactualizada o incorrecta.

La marca personal bien trabajada no nos roba nuestra humanidad; la amplifica. No simplifica nuestra complejidad; la comunica de manera más efectiva. No reemplaza nuestros valores; los hace visibles. 

El personal branding, entendido correctamente, es simplemente la gestión consciente de algo que inevitablemente ya poseemos: nuestra reputación.

La marca personal es inevitable, por eso podemos gestionarla para que nos represente al cien por cien. 

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