Gestiona tu energía, no tu tiempo (El secreto del liderazgo)

Como consultor especializado en Personal Branding, a menudo me encuentro con profesionales, emprendedores y directivos de todo el mundo —desde Barcelona hasta el otro lado del Atlántico— que comparten un mismo síntoma: el agotamiento crónico. Vivimos obsesionados con el reloj, midiendo nuestro valor profesional por la cantidad de horas que pasamos delante de una pantalla o en reuniones interminables.

Para traer luz sobre esto, en el episodio 240 de mi podcast Todo deja Marca, tuve el inmenso placer de charlar con Miquel Nadal Vela. Miquel es psicólogo, formador, experto en neurociencia, creador del concepto de “neuropropductividad” y autor, entre otros, del libro «La nueva gestión del tiempo« (Editorial Desclée de Brouwer, 2024). 

Leí su obra en apenas un fin de semana y me dejó una sensación de paz indescriptible. Lo que descubrí en sus páginas, y en nuestra posterior charla, es un enfoque revolucionario que cualquier profesional debería adoptar para liderar su vida y su marca personal.​

Aquí tienes la entrevista «al completo»

Y aquí puedes escucharlo en el episodio 240 del pódcast Todo deja Marca en Spotify, Apple Podcast, Amazon Music, YouTube Podcast, iVoox o Pocket Casts.

El fin de la productividad industrial y la tiranía de las tareas

Cuando hablamos de gestión del tiempo o productividad, la inmensa mayoría de los profesionales se preparan para sufrir. Asumimos que ser más productivos significa exprimir más tareas en menos tiempo, optimizar cada segundo y convertirnos en máquinas infalibles. Miquel Nadal busca precisamente lo contrario: quitar ese peso de encima.​

La productividad todavía, por desgracia, se asocia mucho a la productividad industrial […] Y ese tipo de productividad creo que está obsoleta.

​Miquel Nadal

En el mundo del conocimiento y de la marca personal, la productividad industrial no tiene sentido. Nadie debería asistir a un taller de gestión del tiempo pensando que le van a hacer trabajar más. 

De hecho, Miquel defiende una visión profundamente humanista donde no tienes que hacer absolutamente nada nuevo para ser productivo, porque en el fondo, ya lo eres. El problema está en la imposición constante de tareas. En las empresas, y en la vida personal, solemos acumular expectativas y convertirlas en obligaciones. Nadie se plantea empezar una reunión eliminando proyectos; solo sumamos cosas porque renunciar a ellas nos hace sentir que perdemos nuestra identidad o que no somos capaces de lograrlo.​

El cronómetro vital y la trampa del propósito

Una de las analogías más impactantes del libro es la visión de la vida como un recurso finito. Si tomamos la esperanza de vida media —unos 83 años para los hombres y 88 para las mujeres en España— nacemos con aproximadamente 4.000 semanas por delante.​

En mi caso me quedan mil semanas por delante. […] Esto creo que le da un sentido a mi vida muy interesante de decir: ostras, estas mil semanas tengo que hacer cosas bonitas, dejar atrás las cosas que no me gusta hacer, desapegarnos de lo que no nos gusta.

​Guillem Recolons

Saber que el tiempo es un recurso escaso cambia por completo nuestra perspectiva. A mis casi 64 años, saber que me quedan unas mil semanas no me asusta; al contrario, me impulsa a buscar un significado real en lo que hago. 

Sin embargo, la búsqueda del propósito también tiene una cara oculta. Durante la entrevista, recordé el caso de un cliente de consultoría, el CEO de una empresa en República Dominicana.​

Este líder descubrió que el 80% de las personas que ocupaban ciertas viviendas en su entorno no estaban regularizadas, lo que les impedía acceder a escuelas, sanidad o a una cuenta bancaria. Le ayudé a perfilar su propósito profesional: trabajar para que cada familia dominicana pudiera disponer de un título de propiedad. 

Gracias a su campaña «Saca tu título», logró regularizar a miles de personas. Su trabajo cobró un sentido inmenso, pero como él mismo me confesó en una reseña: «A veces confieso que estoy besando mis cadenas». 

Miquel Nadal acierta de lleno al advertirnos que, en ocasiones, ese propósito idealizado puede convertirse en un ancla de peso excesivo que nos quita libertad.​

Olvida el reloj: Mide tu intención, tu emoción y tu energía

En las organizaciones, seguimos valorando el talento basándonos en el tiempo. Decimos cosas como «llevo equis tiempo en esta empresa» o «llevo equis años colaborando con esta persona». Miquel desmonta este mito con una claridad abrumadora: puedes estar tres años en un sitio sin aprender absolutamente nada, y en seis meses vivir una experiencia que marque tu vida por completo.​

Para gestionar verdaderamente nuestro desarrollo profesional, debemos abandonar el reloj y centrarnos en tres indicadores mucho más fiables:​

  • La intención: ¿Cómo quieres sentirte en los próximos segundos? Es una medida cortoplacista, pero es la única sobre la que tienes un control real frente a un futuro impredecible.​
  • La emoción: ¿Qué deseas experimentar a corto plazo? Sabiendo que las emociones duran apenas unos minutos —excepto la culpa, que tiende a alargarse—, enfocar tus decisiones en generar emociones constructivas cambia tu día a día.​
  • La energía: ¿Tus decisiones actuales drenan tu energía o la suman? La mayoría de los profesionales pasan el día consumiendo su energía hasta el agotamiento absoluto y el temido burnout.​

La energía como el núcleo de tu Marca Personal

Si tuviera que rescatar el mensaje más transformador de mi conversación con Miquel, sería este: no planifiques tareas, planifica tu cuerpo y tu mente.​

En el momento que tú dejas de curtir tu energía, de nutrirla, tu cuerpo se prepara para morir. Tu cuerpo empieza a buscar la manera para no sufrir tanto y empezar a languidecer.

Miquel Nadal

Esto explica por qué muchos profesionales, al descuidar su vitalidad por dar prioridad al trabajo, comienzan a apagarse. 

Me recuerda a mi abuelo paterno, quien falleció muy joven en la sesentena; a los tres meses murió su esposa, mi abuela, quien estaba perfectamente sana pero sencillamente perdió su energía y se desinfló. La energía es vital. 

Las convenciones sociales dictan que a los 65 años un profesional debe jubilarse y retirarse de la circulación. Sin embargo, yo estoy a punto de cumplir 64 y me siento con más energía que hace veinte años. Sigo haciendo consultorías y formaciones porque me apasiona; simplemente he reducido la dedicación a las cosas que no me gustaban. El medidor real de nuestra vigencia profesional no es nuestra edad, sino nuestra energía.​

Conoce tu cronotipo y domina tu biología

Para gestionar esa energía, es fundamental conocernos a nivel biológico. Miquel nos desveló que el famoso «ritmo circadiano» genérico no existe como tal. Nuestro cuerpo es un sistema complejo donde cada órgano —pulmones, riñones— y nuestras hormonas tienen horarios distintos. Existen más de 13 cronotipos diferentes, determinados en un 60% por la genética y el resto por nuestros hábitos aprendidos.​

En mi caso, soy un cronotipo «Alondra» muy marcado. Mi reloj interno suele despertarme a las seis menos cuarto de la mañana, a veces un minuto antes de que suene la alarma (la cual, por cierto, llevo en la muñeca con una vibración suave, ya que las alarmas estridentes provocan microinfartos y son pésimas para la salud cardiovascular).​

Esa primera hora y media del día, en la que salgo a trotar por las calles de mi barrio, es mi momento de aislamiento total. Es mi tiempo exclusivo, sin interrupciones, donde alcanzo un estado de fluidez mental y genero mis mejores ideas para proyectos y clientes. 

Como bien apunta Miquel, el movimiento moderado por la mañana acelera el pensamiento, mientras que los entrenamientos de fuerza intensa son mucho más efectivos a partir de las tres o cuatro de la tarde, cuando el cuerpo está más preparado. Alinear tus tareas creativas o analíticas con tus picos de energía naturales es el verdadero secreto de la neuroproductividad.​

Rompiendo patrones sociales para optimizar tu rendimiento

Finalmente, liderar tu vida implica atreverse a romper con patrones sociales obsoletos. Por ejemplo, Miquel explica que cada vez que comemos, nuestra energía mental disminuye porque el cuerpo debe procesar el alimento. Biológicamente, nuestro estómago es del tamaño de un puño y el ser humano está diseñado evolutivamente para comer con mucha menos frecuencia de lo que la sociedad moderna nos impone.​

Yo rompí un patrón social hace más de veinte años. En el año 2000, cuando nació mi hija, decidí adaptar mis horarios para poder almorzar y cenar con ella: pasé a almorzar a la una del mediodía y a cenar a las siete y media de la tarde. Hoy, mi hija ya es independiente y no vive conmigo, por lo que podría haber recuperado perfectamente los horarios tradicionales españoles. Pero decidí mantenerlos. Descubrí que esos horarios optimizaban mi cuerpo y mi rendimiento de manera espectacular.​

Construir una marca personal sólida y liderar tu trayectoria profesional no consiste en descargar una nueva aplicación de gestión de tareas ni en trabajar quince horas al día. Consiste en conocer tu cronotipo, blindar tus espacios de silencio, priorizar las emociones constructivas y, por encima de todo, proteger celosamente tu energía. 

20 frases para recordar además de “Gestiona tu energía, no tu tiempo”

  1. La gestión del tiempo debe enfocarse en la intención y la emoción.
  2. La productividad no se mide solo en tareas, sino en energía.
  3. El propósito puede ser un ancla pesada si no se gestiona adecuadamente.
  4. La vida personal y profesional están interconectadas y afectan la productividad.
  5. Es importante desmitificar la productividad y entender su naturaleza humana.
  6. Los cronotipos influyen en cómo organizamos nuestro día.
  7. La calidad del sueño y los hábitos matutinos son cruciales para la productividad.
  8. La alimentación impacta en nuestra energía y productividad.
  9. Adaptarse a nuevas etapas de vida requiere flexibilidad en la gestión del tiempo.
  10. La energía es fundamental para mantener la productividad a lo largo de la vida. 
  11. La jubilación puede afectar la salud mental de las personas.
  12. La productividad está relacionada con la longevidad y el cuidado personal.
  13. La música barroca es efectiva para mejorar la creatividad y la productividad.
  14. La inteligencia artificial puede ser un asistente valioso en la productividad.
  15. No se debe acelerar procesos que no son necesarios.
  16. La mentalidad de crecimiento es esencial para la productividad.
  17. La urgencia y la importancia son subjetivas y varían entre individuos.
  18. La paz interior es clave para tomar decisiones productivas.
  19. La filosofía puede ofrecer herramientas útiles para mejorar la productividad.
  20. La planificación debe incluir objetivos claros y alcanzables.

Al final del día, tu energía es el único motor capaz de dejar una marca auténtica y duradera en los demás.

Gracias, Miquel, por abrir un poco más nuestra mente. 

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