Hace pocos días mi buena amiga Eva Collado Durán publicó un post de denuncia sobre el valor hacia nuestro trabajo como profesionales titulado ¿Gratis? No, gracias cuya lectura aconsejo si no lo has hecho ya, y en el que expone dos casos flagrantes de menosprecio por el valor del trabajo personal. Yo diría que en algún caso se roza la frontera legal, pero ambos sobrepasan la frontera ética.
Hace también pocos días el equipo de Branzai publicaba un post denunciando las prácticas de muchas organizaciones, privadas o públicas, en el procedimiento de los concursos como vía para seleccionar una idea o proyecto. Vale la pena leerlo, y me siento muy identificado, al menos en mi etapa como directivo de agencia de publicidad. El post es Respeto, el concurso NO remunerado y aconsejo su lectura para saber en qué mar nadamos últimamente.
Y hoy quisiera completar el círculo con un tema relacionado. Se trata de los trabajos pagados por debajo del umbral de la ética. Si eres un consultor con 15 años de experiencia, que aportas un valor claro y diferencial, y tu cliente pretende pagarte a 8€/hora (tengo un caso de esta misma semana), te tienes que preguntar por qué tu cliente está dispuesto a pagar mejor al personal de limpieza (con todos mis respetos) que a ti.
En definitiva, y siguiendo el título del post, una cosa mata, pero esta, la de una remuneración miserable, humilla. Para ilustrar el caso, y siguiendo los ejemplos de Eva y Branzai, expongo un mail que nos ha llegado esta semana a Soymimarca:
Buenos días xxxxxxx,
Te contacto, de parte de xxxxxxxxxxxx, que me ha remitido a vuestra empresa, ya que este es el 2º año que colaboramos estrechamente con XXXXXXX, para la realización de un espacio con talleres tecnológicos para niños de entre 8 y 16 años dentro del contexto de la Feria Tecnológica X.
Este año impartiremos para 3 grupos de niños, un taller de Personal Branding de 1,5 hrs de duración cada uno (total 4,5 hrs entre el Lunes 2 al jueves 5) y he pensado en vuestro expertise y conocimiento acerca de este tema.
Los talleres deben impartirse en inglés y adaptarse a cada grupo de niños (child: 8-10; kids:11-13 y Teens: 14-16 años)
Me gustaría poder comentar con vosotros este tema, evaluar vuestro posible interés y próximos pasos que deberíamos seguir.
Os dejo mi móvil, xxxxxxxxxxxxx.
Dada la proximidad del evento (2-5 marzo) os rogaría una pronta respuesta,
De antemano, gracias y saludos
xxxxxxxxx
Hasta aquí todo parece estar bien. Quizás las fechas son algo justas pero haciendo un esfuerzo se podría llegar. Desde luego, el nivel de dificultad es alto, ya que el briefing marca claramente que los tres talleres deben ser diferentes, adaptados a los niños de cada franja de edad. Además, en inglés, ya que están pensados para hijos de ejecutivos que asistirán al Congreso de la ciudad.
En otras palabras, los talleres se tienen que crear y adaptar expresamente, lo que supone un back office mínimo por taller de 10 horas. Después se tienen que validar, traducir, y ensayar, lo que supone algunas horas, y finalmente impartir, lo que supone 90 minutos x 3 cursos. Es decir, hablamos aproximadamente de una preparación de 40h más un front office de 4,5h.
Atención, ¿alguna idea de remuneración?. Llamamos por teléfono, ya que el precio no estaba incluido en el mail inicial y aquí llegó la sorpresa. Nos pagarían a 75€ por taller, es decir, 225€ en total. Un trabajo de más de 40 horas, además en inglés, y además con prisas tendría una recompensa final de… 5€/h (cinco euros la hora). Pura humillación.
Lo peor del caso es que posiblemente 30 ejecutivos que asisten a un congreso internacional posiblemente entre todos puedan pagar algo más de 225€ para formar a sus vástagos en un pequeño taller de marca personal. Mirado bien, sale a 7,5€ por ejecutivo y niño. En otras palabras, estoy bastante seguro de que los ejecutivos pagan muchísimo más, pero el dinero se pierde con el intermediario, un auténtico pirata. Con perdón, pero… que le den.
Lo gratis mata y lo mal pagado humilla, así que recupero el hashtag de mi amigo y socio Jordi Collell #logratismata y me permito añadir #lomalpagadohumilla.
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Convencido de que todo deja marca, ayudo a empresas a conectar mejor con sus stakeholders a través de programas de personal branding (gestión de marca personal) y employee advocacy (programas de embajadores internos de marca).
Socio de Soymimarca e Integra Personal Branding, Brand Director de Omnia Branding, también colaboro con Ponte en Valor, Brandergizers, MoreThanLaw, Noema Consulting y Quifer Consultores.
Participo en diversos programas en IESE, ISDI y EAE, entre otras. Publicitario colegiado, Master en Marketing. Estudiante del grado de Humanidades.
Mi ADN publicitario viene de 20 años en agencias: Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.
… por no comentar que las entradas a dicho congreso van desde los €749,- hasta €4.999 por persona.
Carlin, veo que tienes claro de qué congreso se hablaba. En efecto, se trata de un SuperCongreso que mueve cifras astronómicas. No conocía los precios de las entradas pero al ver lo que escribes me enciendo un poco más. Imagino que al que paga 5.000 eurazos le tienen preparado un Haren, ¿no?.
Thanks for your feedback!
Es cierto todo lo que se comenta pero también es cierto que, al menos en parte, también es culpa de la gente que acepta entrar en ese juego. Entiendo que hay que comer y que solo con dignidad no se come pero, en muchas ocasiones, aceptar este juego conlleva comer hoy para dejar de comer mañana y a veces es mejor no comer hoy y poder seguir comiendo dignamente en el futuro. Personalmente, mando sistemáticamente a paseo a todas las empresas que me intentan imponer condiciones humillantes o abusivas y creo que es justo decir que, aunque las hay, al menos en mi experiencia, son una clara minoría.
Estoy de acuerdo, José Miguel. Son una minoría cuando eres alguien reconocido en tu sector, ya que temen hacer el ridículo con el abuso y ser denunciados como lo hago con este post. El problema está en los profesionales o empresas que no son tan reconocidas, ahí van a parar los piratas a los que tú y yo enviamos a pasear.
Mil gracias por escribir!