Personal Branding para monetizar tus conocimientos

Del capítulo 7 del libro “Si no aportas, no importas”, ya he tratado en este blog la 7.1 Personal Branding para encontrar trabajo, la 7.2 junto a Alejandra Bara, Personal Branding para mejorar en el trabajo, la 7.3 junto a Nancy Vázquez Personal Branding para emprender y la 7.4, junto a Alèxia Herms, Personal Branding para gestionar la fama

Y hoy llega el turno del 7.5, Personal Branding para ganar dinero, o por decirlo de una manera más académica, Personal Branding para monetizar tus conocimientos o tu marca personal. Y para ello, cuento con alguien que para mí es un modelo de referencia en productividad, storytelling y… monetización de contenidos: Fabián González, autor de los libros “Tu Marca Profesional”, “La agenda de cuarta generación” y “La marca del emprendedor”. 

La biografía que puedes encontrar en su web es de las más inspiradoras que he visto, te invito a echarle un vistazo. Fabián creó la Escuela de Expertos Emprendedores con un lema muy claro: Crear, posicionar, monetizar. Vamos allá.

Aquí puedes ver un vídeo-resumen de un minuto:

Puedes escuchar la entrevista completa en el episodio 126 de Todo deja Marca en iVoox, Apple Podcast, Spotify y Google Podcast.

Monetizar, ok, pero ¿qué monetizamos?

Ante nada, quisiera matizar que, a escala individual, podemos monetizar nuestros conocimientos, eso es lo más habitual, pero también nuestra marca personal, eso es menos frecuente y más reservado a celebridades, líderes contrastados de opinión…  El enfoque que daremos aquí es el mayoritario, el de monetizar nuestros conocimientos. 

La entrevista con Fabián González

Sin productividad no hay monetización

¿Nos podrías compartir alguna de las estrategias que utilizas para para aumentar la productividad y maximizar la eficiencia, especialmente para las personas que buscan equilibrar los compromisos personales y profesionales? 

La primera cosa que me planteo siempre es: para qué quiero ser más productivo, cuál es el objetivo que quiero sacar de esto, y es tener más tiempo libre. Es pasar más tiempo con mi familia, es poder dedicar el tiempo a proyectos, hacer que mi marca crezca, que mi negocio crezca. Y ese fue el primer planteamiento, tras crear la marca, el  proyecto emprendedor: cómo optimizo cada una de las cosas que estoy haciendo. 

Hay tres cosas que me han ayudado mucho como a impulsar eso.

La primera es llevar una agenda. La agenda, al final, es una herramienta que ayuda mucho a organizarte mejor, a tener una mejor planificación, a saber cuáles son los roles que estás jugando, digamos, incluso dentro del propio proyecto emprendedor como escritor, como conferenciante, como mentor, como creador de contenidos. Y eso hay que tenerlo muy claro a la hora de organizarte, porque son muchas las tareas y actividades que estás haciendo y que, seguramente mucha de ellas, si uno no mide eso, podría estar perdiendo el tiempo porque no está dando ningún tipo de beneficio. 

Si uno no tiene una agenda que le permita mirar el tiempo que está dedicando a estas cosas y si realmente estas cosas están teniendo el efecto que uno quiere, al final podríamos estar invirtiendo mucho tiempo en cosas y no somos, o sea, no optimizamos, no somos eficientes a lo largo de trabajar.

Pero no somos eficientes porque no conseguimos el objetivo. Entonces, para mí, una agenda es una herramienta clave al organizarme. 

Una segunda cosa son los planes de acción trimestrales. Los hago desde hace 20 años. ¿Qué quiere decir esto? Que en un trimestre yo pueda saber cuáles son los proyectos, las tareas, las actividades, las ideas que voy a llevar a cabo para enfocarme mejor. Hay muchas tentaciones a la hora de experimentar lo que hablamos detrás de cámaras, de hacer cosas nuevas, y yo no digo que uno no tenga que hacerlas, simplemente que hay un momento para hacer cada cosa. 

Si nos pusiéramos a implementar todo lo que podríamos implementar, al final estaríamos con nuestra energía muy diluida, probando una cosa, probando otra, y al final no tendríamos resultado en nada porque estamos dejando las cosas iniciadas y no las terminamos. 

Así, tener periodos de tres meses, dentro de un año, me ayuda a tener un marco mental para saber cuáles son los cuatro proyectos en los que voy a trabajar durante enero, febrero y marzo. Y cuando acabe el mes, ya veré si lo renuevo o actualizo para ampliar tres meses más o simplemente ese periodo de ese proyecto muere allí, o se actualiza, o cambia o lo que sea. 

Saber que durante todo el año tengo una visión que se acorta a tres meses, esa visión de tres meses la acorto a un mes, esa visión de un mes la acorto a cuatro semanas o una semana. Y en la semana estoy ejecutando de manera diaria. Entonces, me ayuda a optimizar más el tiempo, mi energía, saber que lo que estoy haciendo va a algún lado y que puedo medirlo. 

Y una última sería el hecho de trabajar por bloques. A esto lo llaman el blocking time, una técnica que consiste en elegir tareas que sean de la misma naturaleza, y ponerlas en un periodo de tiempo en donde se haga de manera secuencial. Es decir, si voy a hacer actividades comerciales, por decir algo, llamadas, en ese bloque de tiempo solo voy a estar haciendo llamadas, o enviando emails, o respondiendo, por ejemplo, mensajes en redes sociales, en donde voy a estar dedicado solo a eso. No voy a hacer reuniones, no voy a hacer ningún PowerPoint, no voy a hacer ningún capítulo de libro. Voy a estar enfocado solo en eso. Y luego paso a un siguiente bloque donde me dedico otras cosas. 

Eso me permite la creación de contenido, que es una de las cosas que me ha ayudado mucho el tema de la marca personal. Lo hago todo un solo día durante 3 horas para toda la semana. Los lunes normalmente, en el bloque de 10h de la mañana 1h de la tarde, hago la newsletter de la semana, hago los 5 vídeos que vamos a publicar cada día, hago los copies, las imágenes, las fotos, todo lo que necesito para trabajar, eso se va a edición y ya yo me olvido de eso porque ya tengo el trabajo de la semana hecho. 

Ayuda mucho a que al siguiente martes, al miércoles, ya he desconectado de redes sociales, de creación de contenido, y puedo estar metido en otro proyecto. 

Monetizar para dummies: primeros pasos

¿Cuáles crees que son los pasos o principios en los que deberían centrarse los aspirantes a creadores de contenido para monetizar eficazmente sus propios contenidos? 

Siempre veo la monetización de contenidos en dos vías. Una es la vía directa, por ejemplo YouTube, que te paga por la visualización de los contenidos, y a medida que más visualizaciones tengas, pues tienes monetización de ese contenido en particular. 

Debes configurar eso en tu canal de YouTube para que sea monetizable, que no tenga problemas de derechos, de la música y todo esto. Yo no soy un YouTuber, tengo cerca de 15.000 suscriptores, pero no vivo ahí creando contenido, y sin embargo, cada tres meses me llega un cheque de pago de comisiones por visualizaciones de video. 

A mí, la parte que me parece interesante, es el hecho de que ese contenido pueda llevar consigo la invitación a otras personas a que te sigan, a que formen parte de tu comunidad. Y ahí, para mí, es donde está realmente el verdadero poder de esas redes sociales: Que la gente que siga, y finalmente se termine convirtiendo en un potencial cliente, en una persona que forma parte de tu comunidad, pero una comunidad real. 

Sí, podemos decir que la gente que está en nuestras redes sociales es parte de nuestra comunidad, pero donde vive una comunidad real es la que esta pagando por verte. Es la teoría de los 1.000 fans verdaderos, que viene del mundo de la música. En 2008, Kevin Kelly, cofundador de «Wired» Magazine, publicaba un artículo hablando de los  «1.000 true fans».

Debes tener la posibilidad de tener ese control, digamos, desde tu base de datos, con tu estrategia de email marketing, y que puedas nutrir a esa gente. Yo ahora estoy en campaña del libro, el nuevo libro que es la Agenda de la cuarta generación, y básicamente tengo una campaña de tres meses, en las que cada semana envío un email relacionado con un tema cualquiera, al final siempre lanzando una acción, una invitación para que finalmente la gente compre el libro de tal manera que esa persona se lleve valor en el email, aunque no lo compre. 

Esa persona viene en una red social en la que tuve le invite a mi comunidad con un Lead Magnet, un contenido de valor gratuito. Y finalmente, esa persona forma parte de mi base de datos en que estoy cada semana comunicando. Y ahí pueden convertirse en clientes comprando algún producto que ofrecas. Esa es la base de la monetización de contenidos. 

Y si dispones de presupuesto, puedes hacer campañas enfocadas en esa misma comunidad, en públicos similares a tus suscriptores,para que te sigan y así ganar más suscriptores, más seguidores. Yo esto lo hago solamente cuando hago lanzamientos de productos específicos.

Este año, por ejemplo, no he hecho ninguno porque estoy trabajando de esa manera orgánica. Me parece que es una buena práctica el hecho de lanzar algo, pero no lanzarlo para todo el mundo, no para gente que no te conoce de nada, no para tráfico frío, que llaman, sino para personas que ya te han visto, que conocen algo de lo que tú haces, que quizás se han suscrito a tu newsletter y te ven en un anuncio en YouTube o en Instagram, hay una probabilidad más alta de que se quede mirando el anuncio porque te conoce. 

Poder invertir en eso, yo creo que es una buena herramienta para crecer y para fortalecer los ingresos de ese proyecto, de esa marca personal. 

Yo solía enviar newsletters donde le proponía a mis sucriptores el curso 18 Hacks de Productividad, el libro La Agenda de Cuarta Generación, suscríbete, sígueme en redes sociales. Vamos, o sea, yo tenía 7 llamadas a la acción y al final, eso era un error, yo no me había dado cuenta de eso. Era como tratar de mostrar que tenía muchas cosas, cuando en realidad el mensaje tenía que ser uno solo. 

Las tres grandes fases del proceso son crear, posicionar, monetizar. 

Cualquiera puede lanzar un infoproducto

Pregunta doble: ¿Qué consejos darías a alguien que quiere crear y comercializar su propio infoproducto asegurando su éxito y rentabilidad? ¿Crees que eso es sólo cosa de freelance o también podría hacerlo un profesional por cuenta ajena? 

Siempre hemos pensado infoproductos como un curso online, pero todo conocimiento que pueda ser paquetizado es un infoproducto. Una mentoría online, una terapia, una consultoría, un curso, un libro, una membresía…Cualquier persona podría hacerlo.

En el caso de las personas que trabajan por cuenta ajena, de hecho el único factor que puede hacer que no sea esto posible es que su empresa no lo permita por contrato. He vivido casos de personas que no lo puede hacer, que no puedes ser visibles. 

Pero cualquier persona que sepa de algo, que tenga algún conocimiento, puede paquetizarlo y formarlo. Para tener éxito, el formato de lanzamiento, el mercado, el nicho, hay tres cosas que nosotros siempre realizamos para minimizar el riesgo de fallar, más que para garantizar el éxito.

Una es tener un producto mínimo viable que tenga unas condiciones de calidad y valor. Necesitas tener algo que puedas testar antes de lanzar, que alguien pueda probarlo, que puedas asegurarte que tenga salida. Quizás puedas lograr personas que puedan dar fe o testimonio de que tu producto o servicio funciona bien. 

Y la otra, conocer muy bien a la persona que te diriges. Qué gustos tiene, dónde compra, qué ropa usa, qué problemas tiene. Me parecía incómodo sentarme a pensar en esto, pero creo que es un tema importante porque afina en la forma en la forma como comunicamos el mensaje. Tener ese perfil, ese avatar de cliente, claro de a quién nos estamos dirigiendo.

Y tercero, una vez lo lanzas, una vez lo pruebas, insistir con ello. Por eso para mí los periodos de tres meses son muy importantes porque si yo hago un primer lanzamiento en una semana y no tengo resultado, eso no es tiempo suficiente para saber si realmente eso funciona. No hay que tirar la toalla. A veces hay que afinr, iterar, eliminar cosas, comunicar de otra manera, probar otro tipo de anuncios. 

Hay que darle un mínimo de tres meses, y luego valorar y definir si tiene mercado, y si no lo tiene, hay que olvidarse.

Me gustaría que quien nos lee entienda que esto funciona. Es un acelerador. Si tu inversión económica detrás de un proyecto de infoproducto es cero, va a tardar más. Por ejemplo, un libro no requiere tanta inversión, pero si lanzás anuncios en Amazon, vas a llegar antes. 

Dependiendo del producto, a veces se necesita llegar a un millón de personas para obtener 5 ventas. Quienes tienen comunidades muy grandes, tienen mayor facilidad a la hora de lanzar un infoproducto, es lógico. Por eso es importante no menospreciar la idea de crear una buena comunidad antes de lanzar nada.  

Pero que nadie se eche atrás, no es obligatorio invertir dinero para lanza un infoproducto, pero una pequeña inversión siempre ayuda. Creo que cualquier persona que empiece a partir de esa comunidad es un acierto, es partir con pies de piedra, no de barro. 

A mí me pasó. Yo lancé mi primer libro, Tu Marca Profesional. A mí no me conocía a nadie, yo no tenía comunidad, y me costó sudor y lágrimas cada libro vendido de Tu Marca Profesional. Ahora el libro va sexta edición. Pero no te imaginas el trabajo que tuve que hacer para vender, hacer presentaciones… 

Cuando tienes una base te la has trabajado y de lanzas tu libro, pues ya tienes como cierto trabajo hecho para poder sacar lo que sea.

Fórmula de éxito: vídeo + relato

Fuiste uno de los primeros en la utilización del vídeo. Y una de las cosas que más me gusta es cómo utilizas el relato dentro del vídeo. ¿Por qué piensas que ese binomio de relato más vídeo es tan poderoso?

Llegué ahí por accidente. Estaba haciendo vídeos, cortes de vídeos que tenía en YouTube, vídeos dando tips o ideas de marca personal de productividad, y eso, sinceramente, por lo menos en Instagram y en YouTube, no tenía resonancia, o sea, era muy bajo el alcance, muy pocas las visualizaciones, los me gusta, y me fastidia mucho porque me lo curraba, era un trabajo que hacía con esfuerzo, con dedicación, y al final eso no funcionaba.

Un día, llegué a la conclusión por probar. Vi que Instagram, por ejemplo, es una red donde la gente va a entretenerse más que a educarse. Y ese lenguaje de entretenimiento, si le metemos un poquito de la parte educativa, quizás podría funcionar mejor que lo que ya estaba haciendo, que quizás eran videos muy planos, aburridos. 

Tengo tres hijos, y les cuento historias todas las noches. Tenía un libro con historias sencillas de liderazgo, emprendimiento. Y un día mi hija me dice, “Oye, papá, ¿y por qué no haces vídeos de estas historias? Y, pense, hombre, qué bueno. Mentoría inversa. Y dije, voy a probarlo. Claro, tienes un minuto y medio de duración

Y probé la primera historia, y la verdad es que pasé de 300, 400 visualizaciones a 16.000, 20.000 de un día para otro así. ¿Qué ha pasado aquí?, ¿qué es esto? A partir de allí, empecé a darme cuenta que, efectivamente, mi teoría de que entretener era prioritaria para que la red haga que la gente se mantenga allí.

Fui añadiendo otros elementos de vídeo, fotos, subtítulos más bonitos, fondos que fueran diferentes, un mejor audio. Ir mejorando la calidad tanto del vídeo como del contenido. Y creo que eso ha permitido que las cuentas (estoy usando el mismo contenido en shorts de YouTube, en reels de Instagram y en TikTok), despunten y se desmarqune de lo que había antes. 

Vídeo y relato es una combinación potente. Primero, porque entretiene, hace que la gente se quede ahí. Yo lo que he hecho ha sido una combinación de dar un poquito de valor, entretener con historias, pero a veces también usar vídeos que no son míos, que son vídeos virales de otras redes, con un mensaje relacionado con el tema que yo trabajo. Eso ayuda a que el alcance de las cuentas aumente, aunque no sea solamente yo el que hable. 

Un día pusimos a un perrito raspando un hueso en un plato que estaba pintado, como metáfora de que no siempre somos productivos. 

Creo que esta combinación súper potente para mí ha sido un cambio en la forma de gestionar las redes sociales. De momento funciona, y te digo de momento porque en tres meses no sabremos. Esto va así. Pero, por lo menos, ha hecho que este nivel de alcance suba, el número de seguidores suba, el número de gente que interactúa en la cuenta sube. Por lo tanto, esta gente puede llegar a finalizar mi comunidad, mi membresía, a lo que estamos construyendo en nuestra base de datos. 

Mis vídeos en Shorts (YouTube) y tienen mucho más éxito que en otras plataformas como Instagram o como TikTok. En visualizaciones, es espectacular. Estoy probando con LinkedIn otra fase de experimentación porque es otra red diferente, funciona diferente. Además, cada uno tiene su estilo. Mi hermana, por ejemplo, va a llegar ya casi a los 400 mil seguidores en instagram, es impresionante y ella hace cosas que yo si hiciera a mí no me funcionarían. No todos los consejos sirven para todo el mundo, cada uno tiene que encontrar su fórmula. 

El membership site, una de las mejores formas de monetizar

Tenemos un proyecto de hace ya más de seis años que se llama la Escuela de Expertos Emprendedores, que básicamente enseña a darle forma a su marca personal, posicionarla y monetizarla. Y esa escuela se componía de una serie de cursos, de una serie de vídeos, tenía algunos profesores. De hecho, Alicia Rho forma parte de ese grupo de profesores enseñando a la gente a hablar por vídeo. Roger Domingo, por ejemplo, forma parte también de este grupo de profesores. 

Pero, ¿qué pasó? Que después de la pandemia empezamos a experimentar una cierta desidia por parte de la gente a la hora de hacer los cursos, comprar los cursos y no los hacían, no los completaban. Y yo hablando con mucha gente me di cuenta de que no era solamente a mí, sino que es una realidad de mercadi. 

Es saturación, es cansancio, no sé cuál sea la razón, pero después del COVID-19, la gente se atiborró de consumir mucho contenido online. 

Lo que se busca ahora es que pueda haber una mayor interacción, un mayor involucramiento personal, que se cree una sensación de comunidad con la formación y que no sea solo un curso online lo que la gente compra, sino una experiencia, un contacto, incluso algo que le permita verse de manera presencial con una persona. 

Entonces, hemos adquirido esa experiencia y aprendido con toda esta información que teníamos en la escuela y literalmente estamos cambiando el modelo de negocio en ese sentido. Pasamos de tener una escuela de cursos online a un modelo de negocio basado en la membresía, donde las personas van a tener todo este contenido que teníamos en la escuela, con unas actualizaciones adicionales, grupos de mastermind, mentorías dentro del grupo… 

Eso les permite dos cosas. Primera, facilitar el acceso, no obligar a consumir el “ticket” completo, crear una comunidad y fomentar esa interacción, que los miembros sepan quiénes son los alumnos, compartan independientemente el lugar donde estén, pero sobre todo que eso permita a mí por lo menos mantener el contacto y saber de primera mano cuáles son las necesidades que tiene esa comunidad, saber qué está pasando, la gente que necesita. 

Y para nosotros, el hecho de tener eso nos permite varias cosas, tener una estructura de ingresos recurrentes, porque eso es una cosa que antes, cuando tenía el curso, yo no sabía, podía hacer una proyección aproximada, pero yo no podría tener una garantía de saber realmente cuánto vamos a vender, cuánto vamos a ingresar. Y esa sensación del emprendedor, del autónomo, del que está creando proyectos, es horrible. El tener esa sensación cada mes. Yo tenía presupuesto basados en los históricos, pero no era capaz de predecir lo que iba a pasar, sobre todo después del COVID, todo era impredecible. 

Poder crear esto de manera que te permita tener esa sensación de contar con un fee o ingreso recurrente, y así sabes con lo que cuentas para alimentar de contenido a esa comunidad. Me gusta la idea de que puedas promover desde esa comunidad otro tipo de servicios y productos. Es decir, que sea realmente el efecto de la recompra, lo veo más como un modelo de transformación de lo que ha sido la escuela como curso a un modelo de membresía mucho más integral.

Ahí tendremos tres tipos de precios. Un precio que incluye todo el contenido, un precio que incluye seguimiento y un precio que ya la gente trabaja directamente conmigo como si fuera una mentoría grupal. Independientemente de, o sea, que la gente pueda tener acceso, pero a medida que vamos sumando más valor, pues el coste va cambiando. ¿Y el precio mínimo? Estamos entre unos 27 y 37 euros. Para la gente que ya se mantiene, digamos, con grupos, con comunidad, está más o menos entre unos 47 y unos 67 euros. Y el precio máximo que estamos valorando, que es ya que la gente haga parte de mi comunidad, que esté conmigo una vez al mes o dos veces al mes, es entre 97 y 147 euros. Ni siquiera lo hemos cerrado. Estamos valorando todas las opciones. Es como tener versión oro, plata y platino, algo así. 

La única pega que tiene este tipo de servicios es el hecho de estar alimentando constantemente a la comunidad, el tener que mandar información, actualización. Pero lo pienso bien, y al final es lo que hago todos los días. O sea, yo todos los días estoy pensando en crear contenido. ¿Qué más sentido tendría si lo hago para gente que al final está pagando por eso? Si ya lo hago de manera gratuita. ¿Por qué no lo voy a hacer para la gente que está pagando por eso? 

Es verdad que no podemos exigirle a una persona que trabaja en una empresa que se convierta en un super creador de contenidos, pero sí espero que con esta después de esta charla se anime a poder crear alguno. Ya sea un libro, ya sea un ebook, ya sea un curso, ya sea lo que lo que considera o membership site. 

Vamos a tener que ir pensando en cosas que nos permitan en un momento dado trabajar solo tres horas diarias. Esto para mí sería el objetivo de todo esto. Es monetizar, esta es la clave. 

¿Qué te ha parecido? ¿Te animas a probarlo?
Puede encontrar a Fabián Gonzalez H. en su web, en la Escuela de Expertos Emprendedores, en Twitter, en YouTube, en Amazon, en LínkedIn, en Facebook, en TikTok.

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