IA, estupidez humana y filosofía, con Ana de Lacalle

Hace pocos días leí un artículo interesante de John Carlin, publicado en La Vanguardia, titulado ¿Estupidez humana o IA?

En líneas generales, el periodista plantea que si la inteligencia humana es tan estúpida como para que siga habiendo guerras, desigualdad, hambre… ¿Por qué no dejamos que nos gobierne la Inteligencia Artificial?

Ana de Lacalle
Ana de Lacalle

Me pareció un tema digno de debate, así que contacté con la filósofa y profesora de filosofía Ana de Lacalle, de las que dejo su biografía al final de este post.

Si prefieres escuchar la entrevista, aquí tienes el episodio 165 del pódcast Todo deja Marca en iVoox, Apple Podcast, Spotify, Amazon Music o Google Podcast.

Aquí tienes la entrevista en vídeo:

El artículo de Carlin: ¿Estupidez humana o IA?

En mayo del año pasado, 350 expertos mundiales en inteligencia artificial (IA) firmaron un documento en el que advirtieron que la tecnología podría conducir al fin de la civilización y a la extinción de la humanidad. Desde entonces, y con creciente alarma, no se deja de debatir la cuestión.

Lo que no nos preguntamos tanto es si la IH (inteligencia humana) representa un peligro mayor. Si, a la inversa de lo que tanto se teme, quizá ha llegado la hora de explorar la opción de un gran reset y dejar que la IA asuma el control. No necesariamente lo haría peor.

Solo tenemos que recordar los horrores cometidos en el siglo XX en nombre de ideas cuya aspiración era crear el cielo en la Tierra. Recomiendo una breve escena (se puede ver en You­Tube) de la película El quinto elemento. Vemos a la protagonista Leeloo, un ser perfecto pero inocente, llorando ante una pantalla en la que ve una secuencia de imágenes flash de guerras que incluyen aviones bombardeando ciudades, explosiones atómicas, campos de exterminio y refugiados desfilando entre escombros.

Poco ha cambiado en el siglo XXI. Las imágenes de hoy en Gaza o en Ucrania ofrecen más de lo mismo, variaciones sobre lo visto hace nada en Siria, Afganistán, Irak… por no hablar de los ataques terroristas en Nueva York, Londres, París, Madrid, Nairobi, Bombay y por todo Oriente Medio.

El panorama no es menos desolador si miramos más atrás y contemplamos la infinidad de barbaries desde los tiempos del imperio romano hasta los de Napoleón. La constante, desde que se empezó a escribir la historia, es muerte, rapiña y destrucción en nombre de la tribu —siempre la tribu— representada ella por la bandera, o el rey, o Dios, o la ideología purificadora.

Uno de los atractivos de la IA como alternativa para regir el destino del mundo es que sería muchas cosas, pero no sería tribal, no sucumbiría al sistema de organización social inventado por la IH que es la principal causa de nuestros males. Ni tampoco se dejará llevar por los demagogos a los que somos tan susceptibles. Hitler, Stalin y sus imitadores apelan a la emoción, cualidad de la que la IA carece. Si la dejamos que actúe sola, sin interferencia humana, sus decisiones se basarán en la razón. Menos guerras y salvajismo, podríamos suponer. Y quizá menos, no más, posibilidad de extinción.

¿Cuáles sabemos con certeza que son las principales amenazas a la supervivencia del ser humano como especie? El cambio climático y la guerra nuclear. Bueno, hemos llegado aquí gracias a las bondades de la IH. La IA no ha tenido nada que ver con el calentamiento de la Tierra ni con el invento de las bombas atómicas, ni con la perfectamente imaginable posibilidad de que alguien (veamos las amenazas re­cientes desde el mafia-Estado ruso) decida lanzarlas.

No hay motivo para pensar que en un mundo en el que la IA mande se aceleraría la posibilidad de quemarnos vivos de una forma u otra. Al contrario. Si la razón fuese el motor en vez de la emoción (del odio, del resentimiento, la venganza, la envidia o los complejos de inferioridad), más posibilidades habría de quedar a salvo. Difícil no sospechar que la IA representaría una apuesta mejor que la IH.

Claro, si se hace realidad lo que los expertos temen, si los robots usurpan el mando de la nave, como vislumbra la famosa película 2001: Una odisea en el espacio, tendríamos que subordinarnos a su autoridad y adiós al invento menos malo con el que hemos dado, el que impone cierta cordura, decencia y justicia sobre la volátil condición humana. Me refiero a la democracia. Yo soy muy fan de la democracia, muy defensor de ella contra el autoritarismo.

Después del acceso a la comida y demás necesidades básicas para la supervivencia, la libertad de expresión es lo que más valoro. Prefiero vivir en una sociedad donde se me permite decir y hacer lo que quiero bajo el control y la protección de la ley a otra, como Rusia o China o Irán, donde el capricho del mandamás es suficiente para meterme preso o acabar con mi vida.

Pero seamos honestos. La democracia, o lo que entendemos por democracia en los países occidentales, no va muy bien estos días. Primero, no es siempre el sistema más indicado para todas las sociedades; no es un traje que va bien a todos en todas las circunstancias. Segundo, resulta que incluso en los países donde la democracia está más consolidada el sistema se está empezando a cor­roer. Se está demostrando que el derecho al voto, una novedad –recordemos– en la larga historia humana, no necesariamente da los mejores resultados, medidos en paz social y bienestar ciudadano.

Veamos los casos de las dos democracias más antiguas. En el Reino Unido, la mayoría votó por el Brexit; en Estados Unidos están cerca de votar a Donald Trump como presidente por segunda vez. La IA, basada fríamente en los hechos y no en las engañosas frivolidades nacionalistas, jamás hubiera recomendado el Brexit. Tampoco hubiera identificado como digno líder del país más potente del mundo a un delincuente loco como Trump o, ya que estamos, a un viejo cada día más senil como Joseph Biden. Solo la IH, demasiadas veces sinónimo de la EH (estupidez humana), es capaz de semejantes disparates.

Dicho todo esto, no sé si estaría dispuesto a sacrificar mi autonomía como ser humano por la relativa tranquilidad de un mundo dirigido por la IA. Digo la libertad para disfrutar de la música, de la pintura, de la literatura, de la belleza en todas sus expresiones, de los placeres y peligros que conlleva la vida como la conocemos, para todo lo cual es necesario que seamos una especie con un fuerte componente de irracionalidad. Lo mejor se nutre de lo peor. Recuerden la célebre cita de la película El tercer hombre : “En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia no hubo más que terror, guerras y matanzas, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron 500 años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco”.

Un mundo bajo la autoridad de la IA quizá­ nos aporte la previsible serenidad del reloj de cuco. Pero prefiero jugármela con la IH, aunque signifique que sigamos padeciendo los desastres de la guerra, o que el fin del mundo esté a la vuelta de la esquina.

John Carlin, La Vanguardia, publicado el 11 de febrero de 2024

Transcripción de la entrevista entre Guillem Recolons y Ana de Lacalle

Una visión simplista

Guillem Recolons: Ana, yo sé que puede ser muy extraño que hoy quiera hablar con una filósofa alrededor de la inteligencia artificial. Pero creo que tiene mucha relación porque alrededor de la inteligencia artificial se está contraponiendo la inteligencia humana, que es un concepto muy amplio y muy complejo y muy largo, y entonces, una cosa se contrapone a la otra o una está al servicio de la otra. Esto lo veremos al final. 

Estupidez humana e IA, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Pero sí me gustaría que comentáramos el artículo ¿Estupidez humana o IA?” de John Carlin.

A grandes rasgos, podríamos decir que si la inteligencia humana causa conflictos en todo el mundo, ¿por qué no dejamos que la inteligencia artificial se haga cargo de todo esto? Esta es la trama del artículo resumiéndolo muchísimo. ¿Qué pensaste tú del artículo cuando lo leíste? 

Ana de Lacalle: En primer lugar, me pareció que era excesivamente simplista, porque hay conceptos que intervienen cuando nos ponemos a pensar sobre la inteligencia artificial y la inteligencia humana que son complejos. Y que, por lo tanto, si utilizamos un concepto solamente de una forma muy restrictiva, estamos disminuyendo la amplitud y la perspectiva desde la cual tendríamos que pensar el tema de la inteligencia artificial. 

Por ejemplo, una idea que me vino enseguida fue que, de hecho, la inteligencia artificial se está desarrollando replicando las redes neuronales del cerebro como redes algorítmicas. Por lo cual, cuando luego hablamos de la razón humana y de la inteligencia artificial, piensas, de hecho, la inteligencia artificial no es más que una réplica de la racionalidad humana, lógica matemática que se ha impuesto durante la modernidad y que, de alguna manera, se ha impuesto una manera en concreto de utilizar esta racionalidad. Y, por tanto, los algoritmos que se están diseñados están hechos de esta manera. 

La inteligencia artificial no es más que una réplica de la racionalidad humana

Ana de Lacalle

La IA como razón instrumental

Ana de Lacalle: ¿Qué es lo siguiente? Es una razón instrumental o utilitarista. Es decir, para conseguir un determinado fin, la inteligencia instrumental nos ayuda a aumentar la eficacia para conseguir ese fin. Pero, claro, la inteligencia artificial puede ser muy eficaz para conseguir el fin. 

El problema es, ¿a qué fines nos estamos orientando? Y el problema de a qué fines nos estamos orientando, ahí entra el hecho de que la inteligencia humana es una inteligencia que no se puede reducir a lo lógico-racional, sino que en la inteligencia humana intervienen las emociones, cosa que en el artículo de John Carlin, a veces lo que hace es identificar racionalidad con racionalidad lógico-matemática. Incluso viene a decir que las emociones son como un estorbo para la inteligencia, cuando en realidad la inteligencia humana no funciona de esta manera. 

La inteligencia humana es una inteligencia que no se puede reducir a lo lógico-racional, ahí intervienen las emociones

Ana de Lacalle

Y es más, para definir los fines que de momento están definidos por los humanos, es necesario no solo hacer un uso de la racionalidad en el sentido de eficacia, sino un uso de la racionalidad en el sentido casi empático, ¿no? Para establecer fines que tengan en cuenta los otros. No solo estamos diciendo el bien común, no de una minoría, sino el bien común. 

No digo que esto lo hagamos los humanos siempre, porque tampoco es así, pero tenemos la posibilidad de hacerlo, cosa que la inteligencia artificial de momento lo que nos permite es ser muy eficaces para conseguir el fin que ya hemos establecido nosotros. 

No es fácil gobernar un mundo cambiante y diverso

Guillem Recolons: ¿Qué opinas, Ana, como filósofa, sobre la propuesta de dejar que la inteligencia artificial asuma el control como una alternativa a la gobernanza humana, para evitar la estupidez humana, como dice Carlin? 

Ana de Lacalle: Mira, primero, es cuestionable que esto llegue a ser posible. Ese es el primer punto. ¿Que llega a ser posible? ¿Por qué? Pues porque la gobernanza implica un mundo cambiante, incertidumbre, y en ese terreno la inteligencia artificial no se mueve también como la inteligencia humana. Precisamente porque nuestra inteligencia no es solo algorítmica lógico-matemática, tenemos la capacidad de responder a cosas imprevistas e incertidumbres que el contexto social y político obviamente nos acecha continuamente con cuestiones de estas. 

La gobernanza implica un mundo cambiante, incertidumbre, y en ese terreno la inteligencia artificial no se mueve también como la inteligencia humana

Ana de Lacalle

Primero creo que es cuestionable, y luego, algo que puede emular esto de que la inteligencia artificial gobierne determinado estado o el mundo, de hecho ya ha sucedido en China con lo que se conoce como, cosa curiosa, el crédito social. Es decir, en China tienen cámaras por todas las calles, y por tanto, los ciudadanos tienen lo que se llama un crédito social, que es, si paso o cruza un semáforo me dan o me quitan puntos. Si tiro la basura donde no la tengo que tirar me quitan puntos. ¿Por qué? Porque están hiper-vigilados. ¿Esto qué hace? 

Guillem Recolons: ¿No te recuerda eso a la novela “1984”? 

Ana de Lacalle: Sí, sí, totalmente. Esto es posible en un régimen autoritario, como es el de China, pero además ¿qué es lo que está provocando? ¿O qué es lo que provoca? Pues que la conducta quede absolutamente conformada a una normatividad, una legalidad. ¿No? ¿Para qué? Pues porque si no luego pierden, si te van quitando puntos, en China luego pierden derechos a determinadas prestaciones, acceso a determinadas viviendas… 

Es como intentar controlar para conseguir el ciudadano ideal. Esa es la gobernanza que se está haciendo o que ya se ha hecho. De hecho, y que se sigue haciendo por lo que he leído, en China, a través de la inteligencia artificial, tal y como la tenemos desarrollada ahora. Entonces, eso yo creo que va contra la espontaneidad humana, contra la vida misma, contra la privacidad, contra la libertad, contra todo. Eso es posible hacerlo, mientras los ciudadanos se sometan a eso. También podrían hacer una revolución en contra de las cámaras y ponerse todos a reventar las cámaras. Quiero decir que esa posibilidad los humanos la volvemos a tener en oposición a la inteligencia artificial que está programada para una cosa y no tiene. 

Las primaveras árabes, el chino ante el tanque

Guillem Recolons: Las autoridades lo tienen todo bastante bajo control porque el gasto en defensa, policía … Es desproporcionado con respecto al PIB. Es prácticamente imposible la revuelta. Bueno, puede ser improbable, pero imposible no. Pero se lo ponen muy difícil.

Ciudadano chino ante un tanque, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Ana de Lacalle: Pero recuerda la imagen de aquel ciudadano chino delante del tanque. Sí. Y no nos olvidemos de las primaveras árabes, que parecía algo incontrolable. O de cómo se encumbró la Revolución Francesa, que al final triunfó. Exacto. Sí, sí, cierto, cierto, no se puede decir nunca imposible, jamás. 

¿Es imparcial la IA?

Guillem Recolons: El artículo de Carlin sugiere que la IA, al no estar influenciada por emociones humanas, podría tomar decisiones más racionales y evitar conflictos y desastres. ¿Crees que es realista confiar en la imparcialidad de la IA cuando se trata de cuestiones tan complejas como la política y la gestión global? 

Ana de Lacalle: Va la línea de lo que hablábamos antes, es decir, la imparcialidad de la que habla Carlin, a mí me parece un poco ingenua. La inteligencia artificial está diseñada por humanos para conseguir determinados fines. Los fines no son imparciales. A ver, serán imparciales los medios para conseguir el fin, pero el fin no es imparcial. 

La inteligencia artificial está diseñada por humanos para conseguir determinados fines. Los fines no son imparciales

Ana de Lacalle

Entonces, esa imparcialidad de la que él habla, que parece que las emociones estorban porque, claro, tenemos prejuicios, tenemos preferencias por unas personas o por otras, esa imparcialidad a mí… me parece que es expulsar lo emocional que forma parte de la inteligencia y que además nos habilita para una serie de cosas que la inteligencia artificial no puede hacer. De momento. 

Por lo tanto, no creo que de alguna manera los desastres, por decirlo de alguna manera, se eviten haciendo que la inteligencia artificial gobierne. Entre otras cosas, porque como está programada por humanos, como decía antes, ¿quién mandará y quién tendrá el poder y el dominio de esa inteligencia artificial? Los de siempre, los poderes fácticos, financieros, económicos, y ¿qué fin se propondrá? Pues uno determinado que les beneficia a ellos, será el bien de una minoría, de una élite minoritaria. 

¿Funciona una IA sin humanos detrás?

Ana de Lacalle: Entonces, lo que no creo posible es que esa inteligencia artificial, de forma séptica, no, pueda funcionar, porque no es así, sin que hay un humano que apriete el botón y otros la hayan diseñado. Y una vez se ha diseñado, eso se ha financiado. Y como se ha financiado, no va a ir en contra de quien lo ha financiado. Todo está un poco encadenado, por decirlo de alguna manera, ¿no? Entonces, es que no creo que sea posible que se diseñe ese tipo de inteligencia artificial imparcial. Claro, todo depende del diseño y de lo, como decías tú, del objetivo. 

¿Quién puede definir justicia, cordura o decencia?

Guillem Recolons: Carlin dice también que con la IA se podía proporcionar lo que él llama una cordura, una decencia y justicia que a veces faltan en la democracia. Entonces, no sé cómo ves esta afirmación, cordura, decencia y justicia. ¿Qué sigue siendo el sistema preferido a pesar de los defectos que pueda tener? 

Ana de Lacalle: Pues que nos volvemos a encontrar con lo que decía al inicio. Preguntémonos, ¿qué es la justicia?, ¿qué es la decencia?, ¿qué es la cordura? Es decir, llevamos siglos, desde los griegos, intentando consensuar qué es la justicia, como para programar una máquina que aplique una justicia. ¿Qué justicia aplicaría? Pues una que se considera que es la mayor justicia posible, por decirlo de alguna manera, pero que en ningún caso sería la justicia absoluta. 

Llevamos siglos, desde los griegos, intentando consensuar qué es la justicia, como para programar una máquina que aplique una justicia

Ana de Lacalle

Eso de la justicia absoluta es una especie de idea platónica, que para nada es real en el mundo en el que vivimos. Por lo tanto, si supiéramos qué es la justicia, pues oye sí, máquina, aplica la justicia, pero si entramos a discutir qué es la justicia tenemos para ocho años más. 

Justicia, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Guillem Recolons: Para cada uno habrá una definición y una idea diferente.  

Ana de Lacalle: Sí, habrá perspectivas diferentes, porque hay a quien no le parece justo que personas que no trabajan reciban subsidios, por ejemplo, hablando de una cosa muy concreta. Y habrá otros a quienes les escandalice que las personas que no trabajan reciban un subsidio. Esto es complicado. 

Guillem Recolons: Donald Trump ha dicho que los países europeos que no están aportando el 2% de su PIB merecen ser invadidos por Rusia. 

Ana de Lacalle: Vamos a ver, Trump ya le ha dicho a Rusia a que lo haga. Si esta es la cordura, estamos perdidos. Y luego, en relación con la democracia, la verdad es que también hay mucho debate en esto, en si la democracia podría resultar fortalecida por la inteligencia artificial o al revés, si la democracia va a acabar diluyéndose por la inteligencia artificial. 

Bueno, como todo, esto depende del uso que se haga. Si se utiliza la inteligencia artificial para que la democracia sea, no solo sea un sistema de gobierno —que parece que es un poco al concepto de democracia que utiliza aquí Carlin— sino, si la democracia se convierte en un espacio participativo, donde el ciudadano es activo y tiene vías a través de las cuales pueda dar su opinión, su criterio y se ha tenido en cuenta, pues aquí la inteligencia artificial puede ayudar. 

Si la democracia se convierte en un espacio participativo, donde el ciudadano es activo y tiene vías a través de las cuales pueda dar su opinión, su criterio y se ha tenido en cuenta, pues aquí la inteligencia artificial puede ayudar

Ana de Lacalle

¿Chatbots sustituyendo a políticos?

Si la inteligencia artificial se utiliza para que un chatbot sustituya a los políticos, y entonces no nos gobiernan los políticos, porque los chatbots van a ser más demócratas que una persona susceptible de ser sobornada, no es susceptible de corromperse, pues quizás estamos un poco equivocados. Porque si los políticos son sustituidos por chatbots, por tanto, por máquinas o robots que hagan de políticos, volvemos un poco a la situación anterior. 

Estos chatbots han sido diseñados o construidos por determinados poderes financieros que los han financiado y, por lo tanto, con un interés muy concreto.

Participación ciudadana, la clave

Ana de Lacalle: La democracia tiene que ser algo vivo y humano, no es el sistema más perfecto. Las democracias representativas están absolutamente de capa caída. Lo que pasa es que tenemos que buscar otras formas de aumentar la democracia en el sentido de participación del ciudadano. Y eso, la inteligencia artificial, podría ser posible, porque hacer consultas vía internet para cuestiones determinadas es algo que es posible hacerlo. 

Tenemos que buscar otras formas de aumentar la democracia en el sentido de la participación ciudadana

Ana de Lacalle

Guillem Recolons: Sí, la tecnología en general, porque con blockchain ería posible hacer una votación cada día si tú quieres. Es algo que muchos países, como Suiza, que someten muchas cuestiones a referéndum. 

Ana de Lacalle: Claro, que no se trata de consultar cada decisión, pero sí que es cierto que si votamos cada cuatro años, en esos cuatro años los gobiernos de lo que han dicho que iban a hacer, a lo que hacen, van cambiando mucho. 

Participación ciudadana, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Pues hay cosas que deberían estar sujetas a referéndum. Y la forma de hacer un referéndum puede ser a través de inteligencia artificial, a ver, yo no soy ingeniera, ¿no? Si no se ha hecho, es porque no se quiere.

Guillem Recolons: Hay una tecnología, que es la misma de que se utiliza para las criptomonedas y para otras cosas, el blockchain, que permite a muchos países poder hacer votaciones, evitando duplicidades de votos, generando una autenticación de voto, para que se sepa que tú has votado y no ha votado otra persona por ti. 

Es decir, una serie de cosas que son interesantes, pero es que incluso se podrían crear colegios electorales donde tú hagas voto electrónico. Incluso podría haber una vigilancia humana de ese voto, que tú entregas un D.N.I., aprietas un botón. Y cuando cierran las urnas a las 8 de la tarde se sabe exactamente quién ha ganado. En el acto. En el acto sabrías quién ha ganado, el porcentaje de votos que ha tenido la cada formación electoral. 

Ana de Lacalle: Por eso te digo, creo que la inteligencia artificial como herramienta de apoyo puede ser muy útil, y hay cosas que se podrían estar haciendo que no se están haciendo. Ahora, como sustitución de la inteligencia humana, yo creo que hay muchas cosas que no.

Por si alguien le interesa, quien ha tratado sobre la relación entre democracia e inteligencia artificial, Daniel Innerarity, es catedrático de filosofía, me parece que es representante en la UNESCO sobre temas de inteligencia artificial, y aparte que tiene libros escritos sobre esto.

Itinerari tiene charlas muy interesantes sobre el tema, y ha pensado mucho sobre esta cuestión. Yo he leído cosas de él, muy muy muy potentes. 

Libertad de expresión y autonomía humana

Guillem Recolons: Volviendo a Carlin, también trata la posibilidad de que la libertad de expresión y la autonomía humana, incluso frente a la posibilidad de un mundo controlado por la IA. ¿Cómo ves que podríamos equilibrar la necesidad de la autonomía y la expresión individual, que es algo que tanto caracteriza la democracia, con los posibles beneficios de una dirección más racional y desapasionada, dice Carlin, proporcionada por la inteligencia artificial? 

Ana de Lacalle: Bueno, yo creo que, de entrada, autonomía y libertad de expresión no es lo mismo. Cuando hablamos de autonomía de un individuo, estamos hablando de su capacidad de decidir cómo quiere vivir y cómo quiere habitar en el espacio político, en el espacio público, y las interacciones que hay entre unos y otros, y cómo entre unos y otros nos complementamos, nos ayudamos.

Es decir, que la autonomía pasa necesariamente por esta capacidad de decidir cómo quieres vivir. A veces se tiene poco en cuenta que en las democracias, ya actualmente, los ciudadanos estamos muy manipulados y estamos muy manipulados a través de los medios de comunicación más clásicos, a través de internet, y a través de todas las tecnologías que se desarrollan. Muy manipulados en el sentido de que la opinión pública está muy condicionada, y de alguna manera se crea filtrando un tipo de noticias y no otras, filtrando un tipo de análisis y no otros. De esta forma se genera la opinión pública. 

La autonomía pasa necesariamente por esta capacidad de decidir cómo quieres vivir. A veces se tiene poco en cuenta que en las democracias los ciudadanos estamos muy manipulados

Ana de Lacalle
Libertad de expresión, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Con lo cual, ¿qué ocurre? Que yo creo que pienso algo que en realidad no es lo que pienso, es lo que me han hecho creer. 

Ay, los algoritmos

Guillem Recolons: …Los algoritmos, por ejemplo. 

Ana de Lacalle: Exacto. Yo puedo creer que tengo unas convicciones que en realidad no han surgido de mi autonomía, sino que es que me las han inyectado, inoculado de alguna manera, sin que yo lo perciba. Y esto en la democracia está pasando. Con lo cual, ¿qué ocurre?, ¿para qué quiero libertad de expresión si lo que voy a expresar no es mío? 

Con tanto sesgo informativo, ¿para qué quiero libertad de expresión si lo que voy a expresar no es mío? 

Ana de Lacalle

La libertad de expresión está muy bien, pero asegúrenos primero de que hay autonomía,  de que hay libertad realmente de pensamiento y de desarrollar la capacidad crítica. 

Guillem Recolons: Yo creo que se trata de la libertad de pensamiento y la libertad de elección de la información. Es decir, uno de los problemas que estamos teniendo es que la información nos está llegando muy sesgada. 

Confianza

Guillem Recolons: Hace poco se publicó un barómetro de confianza muy importante en el mundo que se llama Edelman. Y Edelman, lo que dice es que hoy solamente confiamos en los científicos, que son los que quizás peor saben comunicar, pero los que más se aferran a los hechos, sin interpretarlos. 

El problema es que hoy yo creo que no existe un solo diario, una sola emisora de radio, una sola canal de televisión que no esté sesgado políticamente. Y lo mismo pasa con algo que es muy poderoso, sobre todo para las nuevas generaciones, la de tu hija y la mía, que fueron juntas a la escuela, por cierto, que son los algoritmos de las redes sociales. 

Sabemos que en Birmania, el algoritmo de Facebook favoreció una serie de contenidos que acabaron con la muerte de 5000 personas. Facebook, o sea, el señor Zuckerberg, está siendo juzgado estos días y que tendrá que pagar una multa importante. Y también el alcalde de Nueva York, en nombre de la ciudad, ha denunciado a Facebook, a Instagram, a TikTok, a YouTube y a Snapchat ¿Por qué? Son las redes, si tú lo recuerdas, que tienen el scroll de videos infinito. Están perdiendo competencias como pueda ser la lectura, las que requieren atención, como puede ser ir a ver una obra de teatro, como puede ser ir a ver una película de cine, pues ahora se hacen siempre con un móvil en la mano. Es tremendo, esta mañana había un locutor de radio que proponía que intentemos ver una serie y dejar el móvil en la cocina. Tú quizá lo hagas, pero los jóvenes, no. 

Es decir, hay una cultura que ha creado una dependencia hacia, sobre todo, las redes sociales, por el algoritmo. Yo antes decía que el relato lo creaban los periódicos. Después el relato lo está creando el algoritmo, y pronto el relato lo creará un algoritmo gestionado con una inteligencia artificial. Con lo cual, bueno, veremos qué pasa de todo esto. Pero para mí, es la clave con la libertad de pensamiento y de elección, es decir, la autonomía. Para tener libertad de expresión tenemos que tener libertad de elegir qué informaciones queremos procesar y eso es muy complicado, muy complicado. Bueno, yo consulto fuentes muy diferentes y escucho fuentes muy distintas, pero siempre hay un sesgo.

Hay una cultura que ha creado una dependencia hacia, sobre todo, las redes sociales, por el algoritmo. Yo antes decía que el relato lo creaban los periódicos. Después el relato lo está creando el algoritmo, y pronto el relato lo creará un algoritmo gestionado con una inteligencia artificial

Guillem Recolons

La rana hervida

Ana de Lacalle: Sí. Yo creo que más que complicado en estos momentos, por mucho que tú quieras diversificar, las fuentes de información es prácticamente imposible. Realmente, mejor una democracia, que un autoritarismo, pero seamos conscientes que la manipulación a la que estamos sometidos es impresionante y no nos damos ni cuenta. Y qué, en definitiva, hablamos de la libertad de expresión. 

Guillem Recolons: Es como el síndrome de la rana hervida, ¿no? O sea, si tú tiras la rana con el agua hirviendo, la rana salta, pero si la rana está en el agua fresquita y la vas calentando, no se da cuenta. Pues estamos un poco ahí como esas ranas.

La rana hervida, desde el blog de Guillem Recolons. Imagen generada por la IA de shutterstock.com

Y este es uno de los problemas, que no somos conscientes de cómo nos está llegando el sesgo. El sesgo para pensar de una manera determinada. Y entonces, claro, como tú eres filósofa, y en la filosofía, el pensamiento es una clave, vamos, es el centro de todo. Peligra la filosofía porque, de alguna manera, el filósofo será un outsider que casi vivirá como un anacoreta, sin conexión con la realidad, sino pensando por sí mismo.

Ana de Lacalle: La filosofía peligra, según se dice, hace mucho tiempo. Y, sin embargo, desde la pandemia, curiosamente, la filosofía ha experimentado una especie de repunte impresionante. Primero porque se acudió a los filósofos para que nos pudieran explicar qué es, bueno, cómo seríamos después de la pandemia. Los había muy optimistas, y yo personalmente pensaba que lo que ocurría después de la pandemia sería más de lo mismo. 

Desde la pandemia, curiosamente, la filosofía ha experimentado una especie de repunte impresionante

Ana de Lacalle

Es más, yo creo que esa confianza en los científicos, que seguramente está hecha sobre una muestra determinada y tal, y de un país determinado, yo creo que esa confianza respecto de los científicos después de la pandemia ha decaído bastante con la pandemia. 

Guillem Recolons: Lo que pasa es que hay que pensar que para ellos (Edelman), los científicos no solamente son las personas de ciencia, a un filósofo lo consideran también un científico, es decir, personas que se han especializado en el conocimiento. Algunas personas están en el conocimiento y en el saber, más, por decirlo así, más filosófico, y otras están en el más científico, más orientado. Pero para ellos, los de Edelman, científico es una palabra muy amplia. 

Y al revés, después de la pandemia ha crecido esa mayor confianza hacia los científicos. En cambio, los grandes directivos de las corporaciones, están abajo de todo en la confianza. 

Fíjate qué curioso, no sé si a ti te ha pasado, pero yo alguna vez que me han recomendado un restaurante, e inevitablemente lo busco en Google, a ver qué reseñas tiene. Y nos acabamos fiando de unas reseñas que son muchas, claro, porque son 20.000, y decimos bueno, pueden falsear unas cuantas, pero tantas, no. Pues sí, se pueden falsear. O sea, existen bots que se dedican a esto, con lo cual es una sociedad muy compleja. 

Lo que seguirá siendo válido es que confiemos más cada vez más en personas como nosotros. Porque son las que, con base en su experiencia, te pueden decir, no vayas a aquel el restaurante, que es una mierda, o no vayas porque no tienen lo que tú crees que tienen. Pero sí que es verdad que internet está multiplicando mucho este efecto de recomendación “fake”. 

Identidad humana, creatividad y evolución cultural

Guillem Recolons: Y volviendo al artículo de La Vanguardia, ¿cuáles piensas que podrían ser las implicaciones más profundas y a largo plazo de una transición hacia un gobierno dirigido por la IA en términos filosóficos, de identidad humana, creatividad y evolución cultural?

Ana de Lacalle: Yo creo que es complicado, porque dice cómo se trabajaría la identidad humana, la creatividad y la evolución cultural con gobiernos dirigidos o codirigidos, porque yo no creo que los dirijan, por la inteligencia artificial. 

Guillem Recolons: Esto, evidentemente tendría muchísimas afectaciones en términos de identidad, de creatividad, de evolución cultural, social, de todo. Porque en cierta manera, pues es lo que tú decías antes. Al final, detrás de cada inteligencia artificial hay una persona. 

Y aquí destaco un concepto que definió un científico hace varios muchos años que se llama singularidad, del que posiblemente has oído hablar alguna vez. La singularidad es cuando la inteligencia artificial sepa actualizarse a sí misma sin la necesidad humana. Incluso algunos autores la han puesto fecha, 2030. Pues 2030 parece ser que es un año mágico, ¿no? Los ODS, los o sea qué, los cuando. 

Ana de Lacalle: Eso de 2030 lo habrá dicho algún algoritmo. 

Guillem Recolons: Sí, lo habrá dicho algún algoritmo. 2030 podría ser el año de la singularidad. Yo creo que es un poco pronto. Porque es verdad que esto está creciendo en progresión geométrica más que aritmética. Y ya se ha empezado a leer alguna noticia de errores un poco garrafales por parte de una inteligencia artificial. De repente, una IA se ha puesto a insultar a una persona, hacer cosas que al mejor no son las que tiene programada para hacer, pero claro, de la misma manera que insultan, podrían hacer otras cosas peores como de repente paralizar una fábrica, cómo cambiar un fluido por otro y matar a media humanidad. 

Ana de Lacalle: Yo no lo sé. No voy a decir ni que sí ni que no, no tengo la seguridad de que no, ni la seguridad de que sí. Y si sucede es porque hay algo que no está bien programado. Ya que si está bien programado no ocurre, también hay que decirlo, pero es que siempre está detrás la inteligencia humana, los fallos o eso que puedan darse en la inteligencia artificial y que vayan en contra precisamente de lo que está preparado, yo creo que incluso no es lo peor que nos puede ocurrir. Me explico:

IA con conciencia, ¿para cuándo?

IA con conciencia propia, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Ana de Lacalle: Hay también mucha reflexión sobre si la inteligencia artificial llegará a tener conciencia de sí misma. Yo creo que esto sería el punto de inflexión absoluto. Si de una materia no viva, no orgánica, puede surgir una conciencia, una autoconciencia. Que nosotros sepamos, en la evolución y no sabemos cómo ocurrió, porque nuestro cerebro es lo más desconocido para nosotros mismos, a pesar de que la neurociencia… avanzado bastante, pero es de lo más desconocido para nosotros mismos. Esto pensemos que de alguna manera fue de un organismo vivo que en un momento dado, no sabemos cómo ocurrió, empezó a tener conciencia de sí misma. Y esto lo cambió todo. Cuando el primate empezó a tener conciencia de sí mismo, se convirtió en humano. 

Hay también mucha reflexión sobre si la inteligencia artificial llegará a tener conciencia de sí misma. Yo creo que esto sería el punto de inflexión absoluto

Ana de Lacalle

Bien, pues si la inteligencia artificial empieza a tener conciencia de sí misma, que no quiere decir que haya fallos. Al revés, que a lo mejor desarrollamos tanto la inteligencia artificial y emulamos tanto el cerebro humano, que sin querer construimos máquinas, que acaben teniendo conciencia de sí mismas. Y ahí, sí que yo creo que está el punto de inflexión. Porque entonces vamos a estar sometidos a máquinas capaces de tomar decisiones por sí mismas, con sus propios criterios. Y muchas de ellas, seguramente no serán los mejores, y que tomará decisiones, a lo mejor, tipo el planeta de los simios, de ir a destruir, o por qué tengo yo que estar obedeciendo a este si es inferior a mí. Porque una vez adquiera conciencia o autoconciencia, de alguna manera las decisiones que tome irán en beneficio de ella y por qué someterse a nosotros, si somos inferiores, porque como ocurra eso seremos inferiores, tenlo por seguro. 

Lo que pasa es que mi mayor interrogante, es si de algo que no es orgánico puede surgir conciencia. Es mi mayor interrogante. 

Guillem Recolons: Yo no sé si la palabra es conciencia, es como la capacidad de automejora o actualización constante, o sea, de que cada vez estas máquinas sean más poderosas, más potentes, que puedan influir más, que puedan porque a final no dejan de ser máquinas que están conectadas. 

El problema es que el mundo hoy está conectado y por eso existen los virus informáticos, por eso perdemos datos, por eso pasan las cosas. Pues si desenchufáramos no pasaría nada, seguiríamos un poquito como antes de los 80. Pero sí, sí, es un buen debate este y sobre todo lo que cabe preguntarse también es cómo es posible que en Silicon Valley la mayor parte de colegios a los que van los hijos que trabajan en las grandes tecnológicas no admitan o sea hagan dejar el teléfono móvil en la entrada hasta los 16 años. Esto hay que pensar un poco, hay que pensar un poquito. Y cómo es posible que las personas más ricas del planeta ya se estén construyendo bunkers y estén creando, pues en fin, sistemas de navegación aeroespacial para largarse de este planeta. Estas son las únicas cosas que a mí me hacen pensar. 

Pero bueno, evidentemente al final tú lo has dicho antes, no? Esto quedará pues para los que tengan un poquito más de dinero y poder. Son los que se van a librar de las malas consecuencias que puede haber detrás de todo esto. 

Responsabilidad humana

Ana de Lacalle: Sí, pero no solo por la inteligencia artificial. Mira, el antropólogo Eudald Carbonell, dice que para que la especie humana se extinga no necesitamos la inteligencia artificial, que esto con la nuestra ya lo hacemos solitos. 

Para que la especie humana se extinga no necesitamos la inteligencia artificial, con la nuestra ya lo hacemos solos

Eudald Carbonell

Precisamente, estamos empezando a padecer los efectos del cambio climático, estamos empezando a ver las orejas al lobo. La inteligencia artificial evoluciona muy rápido, pero es cierto que tampoco sabemos a qué velocidad se va a ir deteriorando el planeta y vamos a acabar teniendo problemas. Ahí siempre hay prospecciones de lo que ocurrirá, pero la certeza no la tenemos. 

La inteligencia artificial ya tiene esa capacidad de aprender, por sí misma, pero eso no es lo mismo que la autoconciencia de la que yo estoy hablando. Esa capacidad de renovarse y mejorarse a sí misma.

Guillem Recolons: Ya, no me refiero tanto al machine learning, como a la no dependencia humana para actualizarse. 

Ana de Lacalle: Sí, eso eso ya lo están haciendo, pero no es lo mismo a lo que yo me refería cuando hablaba de autoconciencia. Es decir, la autoconciencia es eso que nos hace ser nosotros, saber que yo existo con un cuerpo, que tengo un cuerpo, que soy yo, que me llamo Ana, que soy capaz de pensar y de tomar decisiones. 

De momento, las máquinas acumulan datos, los relacionan, y a partir de ahí generan nuevos algoritmos de ellas mismas que hacen que se mejoren. 

De momento estamos por ahí. Con prospecciones de las etapas de desarrollo de la inteligencia artificial, y ciertamente se aventura que habrá un momento en que la inteligencia artificial tendrá conciencia. O sea, ¿será capaz de estar pensando y hablando como tú y yo ahora mismo? Esto yo creo que si eso ocurre ya estaremos ante otro escenario. 

Bueno, quizás antes desapareceremos nosotros, porque hay incluso algo de antievolucionismo. Aunque el evolucionismo siga funcionando, serán más adaptativos ellos que nosotros, ¿no? Es evidente. 

Imperfección humana vs IA

Guillem Recolons: Bueno, Ana, pues al final debemos resolver el puzzle. John Carrin acaba su artículo diciendo que a pesar de la teórica perfección de un gobierno dirigido por la IA, se  queda con la imperfección de los humanos. 

Yo creo que tú y yo también, ¿no? 

Ana de Lacalle: Yo también, sí. Sobre todo, porque yo pienso que se acabaría la vida. 

Me refiero a la vida, no en el sentido biológico, sino lo que nos hace a los humanos ser humanos, que es la vitalidad, la espontaneidad, las emociones, los vínculos con los otros, aquello de lo que podemos de alguna manera disfrutar en el sentido más profundo. 

Lo que nos hace humanos es la vitalidad, la espontaneidad, las emociones, los vínculos con los otros, aquello de lo que podemos de alguna manera disfrutar en el sentido más profundo

Ana de Lacalle

Entonces yo creo que sí, que yo también me quedo, corro el riesgo, podemos seguir cometiendo muchas atrocidades. Pero también es verdad que la inteligencia artificial está aquí, que lo que tenemos que intentar es llegar a acuerdos sobre cómo hay que utilizarla y para qué. 

Daniel Innerarity viene a decir que las máquinas deben tener su espacio y su lugar, pero los humanos debemos tener el nuestro. Y, por lo tanto, que aquí lo que hay que buscar es la complementariedad. Para que sea posible la sociedad, la democracia, en definitiva, esta convivencia que podría ser complementaria y podría ser buena. 

Las máquinas deben tener su espacio y su lugar, pero los humanos debemos tener el nuestro

Daniel Innerarity

Y de hecho, en medicina, por ejemplo, la IA ha hecho avances a base de artificios que funcionan con algoritmos que permiten, por ejemplo, que una persona discapacitada pueda mover una pierna o un minúsculo.

Es decir, no hay que estar en contra del desarrollo tecnológico. 

Trans-humanismo

Guillem Recolons: Hay otro debate, el de la biotecnología y biogenética. De eso ha hablado de un colega tuyo, Antonio Dieguez, filósofo e investigador malagueño, que habla sobre trans-humanismo o post-humanismo. No es que hable a favor, sino que lo analiza. Hay un debate ético, sobre hasta qué punto discernimos que tú te puedes implantar alguna cosa genética para curar un cáncer, pero no te implantarías otra para alcanzar la vida eterna. 

Transhumanismo, desde el blog de Guillem Recolons, imagen creada con la IA de Shutterstock.com

Este último supuesto es el que defienden los trans-humanistas. Los cristianos no están a favor, ya que piensan que entonces abandonaríamos la condición humana. Y claro, el trans-humanismo lo que propone es, precisamente, que dejemos de ser humanos. Sugiere que a través de la tecnología podamos superar una serie de barreras o limitaciones para desarrollarnos plenamente. Y entonces seríamos otra cosa, porque el humano es ser que puede sufrir enfermedades, mentales o físicas. Y que algo que nos define, nos condiciona y marca nuestras vidas es precisamente que nos vamos a morir. La finitud, sí, sí, totalmente de acuerdo. 

Ana de Lacalle: La finitud es algo que es consustancial humano, por tanto ya no seríamos humanos, la especie humana desaparecería y vendría otra cosa, ¿no? Sí, sí. 

Guillem Recolons: Ana, ha sido un placer esta charla contigo, yo creo que muy refrescante y muy interesante. Os recuerdo, Ana de la Calle, filósofa, no dejéis de seguir su blog filosofía del reconocimiento.com, muy interesante y además es bastante ácida escribiendo, no se corta un pelo y esto siempre se agradece en un mundo de tanta apariencia. 

Ana de Lacalle: Cuando tú eres tu propio jefe, no tienes por qué cortarte un pelo. Guillem,  gracias por la invitación y a un saludo a quienes los que nos escuchen. 

Biodata de Ana de Lacalle

Ana de Lacalle Fernández (Madrid, 1964) estudia Filosofía en la Universidad de Barcelona, mientras trabaja en el campo asociativo  y de la educación en el tiempo libre -como voluntaria y profesionalmente-, primero en las entidades sociales y más adelante en el departamento de juventud de la Generalidad. Al licenciarse  inicia su camino profesional como profesora de Filosofía en el colegio San Ignacio-Sarrià de la Fundación Jesuitas Educación, donde realiza trabajos de coordinación, tutoría y docencia, aprendiendo y disfrutando del arte de educar durante 23 años. Actualmente se dedica por completo a la actividad filosófica y literaria.

OBRAS PUBLICADAS

Ha publicado el opúsculo El príncipe destronado. El liderazgo del profesor” Ed.Bubok digital (de acceso libre en este momento a través del blog de la autora)) Barcelona. 2012; ha participado en la obra colectiva “Huérfanos de Sofía” cap. 2. Ed. Fórcola.  Madrid. 2015; La novela autobiográfica “Híbrido”, editorial Adarve, Grupo Caudal, Madrid julio de 2018; el compendio Relatos y Aforismos” Célebre Editorial,Barcelona 2019. , la antología “Tren sin parada” del colectivo Letras&Poesía, agosto de 2019.  Su última novela “Existo, para vivir” Ed.Terra Ignota. Junio de 2020. “Mujeres y Virginidad” AAVV. Relato “El consentimiento”Colectivo VISIBILIZ-ARTE. Y en la misma colección Canones de Belleza, ambas en 2021. Relato “La corporalidad de la culpa”

Ha prologado el ensayo “Nihilismo y revolución” del filósofo peruano Gustavo Flores Quelopana.

En abril del 2022, la última novela “El Mal que nos hacemos” Terra Ignota ediciones.

LIBRO MEMORIA DEL I CONGRESO INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA, CIENCIAS, ARTES Y HUMANIDADES. CHECLÁ. TODAS LAS SANGRES Y PENSAMIENTOS. Edita Asociación Civil científica PIENSA DIFERENTE. Perú 2022. Artículo NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA EN LA DIFICULTAD SOCIAL. FILOSOFÍA Y ACCIÓN SOCIAL.

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN. ESCUELA CORRENTINA DE PENSAMIENTO. PUBLICACIÓN EN OCTUBRE DE 2022. De La Torre, Binetti, M. José, González Cabañas, Ana de Lacalle.  Capítulo: Sobre la Filosofía del Reconocimiento. 

ARTÍCULOS Y RELATOS

Ha colaborado en la revistas  Filosofía Hoy (nº 49 y 56), Resonancia.org, con el artículo “¿Son individuaistas los jóvenes?”. En el colectivo de escritores Letras&Poesía con artículos quincenales desde marzo de 2019 hasta febrero de 2020. En la web Escritores.org, del que forma parte, con el artículo “La adolescendia incabada y el neocapitalismo”; en las revistas digitales Polisemia, con diversos relatos y con artículos en Bitácora-apuntes/publicaciones-, La revista LIBELAL ,en la que publican exclusivamente escritoras, difundiendo el papel de las mujeres filósofas.

Colabora con artículos sobre Filosofía y Humanidades en general en el blog el VUELO DE LA LECHUZA del filósofo Carlos Javier Serrano González. España; en COMUNAS DEL LITORAL. Corrientes. Argentina del filósofo Francisco Tomás Gonzalez Cabañas, la revista HUMANUM, Nada humano nos es ajeno. Méjico.; en el blog, MASTICADORESDELETRAS, que reúne unos dieciocho blogs de diversos países y temáticas con artículos y relatos, del cual es miembro del consejo de redacción. En la revista POLISEMIA, también colaboración permanente.

Artículo en la revista Contribuciones desde Coatepec de la Facultad de Humanidades de la Uaemex, incluida en el índice Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal); y en las bases de datos: Clase (Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales y Humanidades) y Latindex Catálogo (Sistema Regional de Información en Línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal). “La crisis de las tesis posthumanistas tras la pandemia del covid19 y la emergencia climática”

Miembro del consejo de redacción de la revista ANGAÚ el Centro de Estudios Sociales Desiderio Sosa. https://latinrev.flacso.org.ar/revistas/angau

Miembro de la Red NosOtros coordianada por el catedrático de Filosofía Ricardo Espinoza Lolas.

CONGRESOS Y PONENCIAS

  • Ha participado en los Conversatorios filosóficos de COMUNAS DEL LITORAL (Argentina) como el Simposio pensar más allá de la democracia una forma distinta de organización social.  
  •  Ponencia “La muerte: la única certeza” en el Congreso Virtual de la Sociedad Santeña de Filosofía (Perú), 
  • Congreso virtual de filosofía Radiosofando (México) con la ponencia «La filosofía en el mundo del 2021», 
  • I Congreso con motivo del Bicentenario del Perú, organizado por el Centro de Estudios Desiderio Sosa y la Sociedad Lambayecana de Filosofía, ciencia y humanidades, con la ponencia: “La necesidad de la filosofía en las dificultades sociales”, 
  • Así como colaborado en distintos eventos filosóficos del Club Mundial de Filosofía de Argentina como la Maratón Filosófica, como panelista e invitada. 
  • Coordinadora del panel de ponencias y diálogo del VI simposio de Correntino de Filosofía Política. Diciembre de 2021, organizado por la Esculea de pensamiento correntina y el Centro de Estudios Desiderio Sosa.
  • Secretaria general del CENTRO DE ESTUDIOS DESIDERIO SOSA de ARGENTINA, con sede en ESPAÑA.
  • Coordinadora del I CONGRESO DEL CLUB MUNDIAL DE FILOSOFÍA SOBRE FILOSOFÍA Y POBREZA. L’Hospitalet -Barcelona- 6, 7 y 8 de febrero de 2023.
  • Secretaria General de la DIPOLMATURA EN FILOSOFÍA POLÍTICA organizada por el Centro de Estudios Desiderio Sosa -de setiembre a diciembre de 2022-

HA OBTENIDO LOS SIGUIENTES RECONOCIMIENTOS:

  • Finalista del premio de relato corto de ACTIVAMENT.ORG. 
  • Premio a la autora más leída del año 2019 en LETRAS Y POESIA.
  • Finalista a la mejor autora del año y al mejor artículo del año del colectivo LETRA&POESÍA
  • Finalista del I PREMIO DE MASTICADORES DE LETRAS, con el relato “Si Kafka levantara la cabeza”. 
  • Mención de Honor de la revista POLISEMIA por el relato “Abducción malévola”.

OTRAS COLABORACIONES

  • Miembro honorario de la Sociedad Lambayecana de Filosofía, ciencia y humanidades. Perú.
  • Miembro del Comité del Club Mundial de Filosofía de Argentina que otorga distinciones anuales con motivo del día Internacional de la Filosofía.
  • Coorganizadora de las MARATONES FILOSÓFICAS del Centro de Estudios Desiderio Sosa y el club mundial de Filosofía, que va por la XXXI edición.
  • Coordinadora y moderadora de LOS ESPECIALES DEL CLUB MUNDIAL DE FILOSOFÍA -ESCUELA CORRENTINA DE PENSAMIENTO Y CENTRO DE ESTUDIOS SOCIALES DESIDERIO SOSA-
  • Miembro del Consejo asesor del blog MASTICADORESDELETRAS.
  • Miembro del Consejo de Redacción de la revista ANGAÚ de Argentina
  • PANELISTA de LOS CICLOS FILOSÓFICO-CULTURALES DEL CLUB MUNDIAL DE FILOFOFÍA y de otras actividades que se desarrollan durante este 2022. Consultar el Facebook del Club Mundial o la revista COMUNAS DEL LITORAL.
  • MIEMBRO de la RED NOSOTROS liderada por el catedrático de Filosofía contemporánea RICARDO ESPINOZA LOLAS. 

Diariamente escribe en su blog www.filosofiadelreconocimiento.com

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