La fuerza de la ironía en Personal Branding 

Una mujer se corta el pelo largo para venderlo y comprarle a su marido una cadena para su reloj. Mientras, el marido vende su reloj para comprarle a su esposa un peine para el pelo. 

O. Henry en “El regalo de los magos” (1905). 

Lo has acertado. Hoy trato sobre la ironía, una forma narrativa que utilizamos para contrastar las expectativas con la realidad. Suele emplearse en tono cómico, ácido y/o cínico.

Y la sumamos a otras figuras retóricas tratadas aquí, como las metáforas, los símiles, las hipérboles, el oxímoron, la paradoja, el pleonasmo y el hipérbaton. 

Aquí puedes escucharlo en el episodio 193 del pódcast Todo deja Marca en iVoox, Apple Podcast, Spotify, Amazon Music o YouTube Podcast.

¿Qué es la ironía?

La RAE incluye tres definiciones, pero todas encajan en el mismo concepto. Y me quedo con la tercera acepción. 

1. f. Burla fina y disimulada.

2. f. Tono burlón con que se expresa ironía.

3. f. Expresión que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada.

La ironía, del griego “ignorancia fingida”, es una forma de dar a entender algo expresando lo contrario de lo que se quiere decir o se piensa. Es una figura retórica que se utiliza para transmitir un significado diferente al sentido literal de las palabras con el fin de crear un efecto humorístico o crítico.

¿En qué se diferencia ironía y sarcasmo?

Ironía, como escribía, es la expresión que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada; por ejemplo, “Bravo, una presentación maravillosa” (cuando en realidad fue un fiasco). 

El sarcasmo utiliza la ironía para expresar una burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. Por ejemplo, “¿Te ha gustado mi asado? —Sí, me ha encantado, sírveme lo que ha sobrado para mis perros”.

Aunque ambos dan a entender lo contrario de lo que se está diciendo, la ironía es un recurso retórico; el sarcasmo, una actitud.  

Y por su lado, la sátira es una crítica de la sociedad con una comprensión clara en la mente del autor de cómo debería ser la sociedad, pero no lo es.

Grandes maestros de la ironía

  • O. Henry. Hay una historia sobre un clérigo católico y un protestante que eran buenos amigos, pero se sentían incómodos por el hecho de que su amigo no tenía la religión verdadera. Así que cada uno de ellos presentó argumentos tan convincentes al otro que el católico se hizo protestante y el protestante se hizo católico.
  • Tom Sharpe: Con el personaje del profesor Henry Wilt, el irreverente Sharpe satirizó a la tradicional y «reprimida» sociedad británica, bajo la que palpitan las más atrevidas fantasías sexuales. En 2004 llegó a calificar al entonces primer ministro británico Tony Blair como «el papel higiénico de Bush».
  • Voltaire. A lo largo de su novela, «Cándido o el optimismo», critica la filosofía optimista de Leibniz, que afirma que vivimos en «el mejor de los mundos posibles». A través de su protagonista, Cándido, Voltaire retrata cómo este ideal optimista es absurdamente insuficiente para explicar las desgracias del mundo.
  • Goldie Hawn: La actriz tiraba de ironía al decir “You often meet your fate on the road you take to avoid it.” (Sueles encontrar tu destino en el camino que tomas para evitarlo).
  • Tomas Bernhard: Bernhard sentía amor y odio desmedidos por la vida. Vivir era una tragedia y también una comedia. El escritor austriaco podía relatar la existencia conforme a las oscilaciones de su estado de ánimo. En realidad, tenía motivos para estar deprimido o incluso desesperado en el centro de la farsa. Su vocación era musical. Quiso ser cantante. Pero sus pulmones no se lo permitieron.
  • Javier Krahe. Conocido por su estilo irónico, tiene numerosas canciones cargadas de ironía. Un ejemplo está en su famosa canción «Cuervo ingenuo». Ahí critica al entonces presidente del gobierno de España, Felipe González, por no cumplir con las promesas de cambio que había hecho antes de llegar al poder: «Tú querías ser un líder socialista y acabaste de sociolisto.»
  • Groucho Marx: “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me voy a otra habitación a leer un libro”. O “Nunca entraría en un club que me admitiera como socio”.
  • Albert Boadella. En su obra “La torna”, en una escena, los militares discuten qué uniforme deben llevar en el juicio, tratando el tema con una seriedad desmedida, mientras ignoran las implicaciones de la sentencia de muerte que van a dictar en plena dictadura franquista.

Ejemplos de ironías cotidianas

Las ironías no se encuentran solo en la literatura o el periodismo, en la vida diaria hay muchos ejemplos:

  • Esterilizamos agujas para inyecciones letales
  • No pretendo imponer mi opinión, pero…
  • Carril cerrado para aliviar la congestión
  • El matrimonio es la principal causa de divorcio
  • Meteré tus opiniones en mi cuenta bancaria, para ver si con el tiempo me generan algún interés.
  • Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
  • No te esperábamos tan pronto (cuando alguien llega tarde).
  • Bonita forma de contestar…
  • No te emociones tanto (cuando alguien está impasible).
  • No, no estaba durmiendo. Practico para cuando muera.
  • Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras no la ame (Oscar Wilde).
  • Aplaudo porque se acabó, no porque me haya gustado.

¿Se puede utilizar la ironía en Personal Branding?

Se puede, pero siempre que esté alineada con tu Brand Voice. Eso es esencial.

Yo diría que la mejor de las versiones de la ironía para el personal branding es la relacionada con el sentido del humor. Por ejemplo, si eres experto en productividad, podrías decir «Soy súper productivo… mientras no vea tiktoks en bucle». 

Si eres freelance o emprendedor/a, esta podría ser tu ironía: «He trabajado 80 horas esta semana para no tener un jefe. ¡Qué sensación de libertad!». 

Y la ironía es muy práctica cuando se activa la Ley de Murphy: «Mi PC solo se cuelga cuando tengo una entrega urgente… ¡es como si lo supiera!».

Aquí tienes un buen ejemplo en esta lección de Christopher Warner, animación de Ben Pearce para TED Education.

A primera vista, la línea entre la ironía verbal, el sarcasmo y los halagos puede ser borrosa. Después de todo, la frase «Eso se ve bien» podría significar tres cosas, dependiendo de las circunstancias. Al final de una serie de tres partes sobre la ironía, Christopher Warner habla sobre la ironía que quizá se use con más frecuencia: la ironía verbal.

Consideraciones finales

No abuses de la ironía: Puede ser malinterpretada si no se usa con cautela, especialmente en medios escritos. Asegúrate de que tu audiencia esté alineada con tu estilo antes de usarla de forma habitual.

Todo depende de tu audiencia: La ironía podría no ser útil en todos los contextos o con todas las personas. Valora si tus grupos de interés entenderán y apreciarán ese recurso retórico.

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